Mi paso por las Ludo Ergo Sum 2026
Bueno me voy a poner a escribir esto antes de verme influenciado por las reseñas que vayan saliendo en los próximos días (para bien o para mal).
Este pasado fin de semana estuve en las Ludo Ergo Sum, como suele ser tradición en mí desde hace una señora montonera de años, es decir desde sus orígenes en el 2008 (hace 18 años... bof, tengo pruebas). Vamos, que son unas jornadas intrínsecamente ligadas a mi ADN friki.
Aquí comienza el relato de mis aventuras
Como suele ser habitual, el mismo viernes llevé algunas cosas al mercadillo solidario, principalmente libros de rol y novelas. No quise pasarme, por un lado para no cargar mucho peso de ida y vuelta y también pensando que quizás podría haber demasiado material este año, después de dos años sin celebrarse unas LES físicas.
Curiosamente, o quizás no, la sección de libros y rol ha resultado bastante testimonial este año. Recuerdo años en los que podías encontrar cajas y cajas donde tenías que ir pasando uno a uno los libros colocados en vertical para rebuscar el tesoro que andabas buscando, pero este año, tan solo ocupaban cuatro o cinco mesas, colocados de forma individual (es decir el contenido de 3 o 4 cajas de los buenos viejos tiempos). Igualmente el cómputo final me ha salido muy favorable porque he vendido la mitad de lo que llevaba, así que la poda del bonsai rolero me va a pagar unos cuantos títulos de Champions que tengo pendientes 😈 (de hecho casi todo se irá a gastos de envío y aduanas, para dolor de mi corazón).
Más o menos a eso de las 17:20 llegué al recinto, y como es habitual tocó hacer cola para el acceso. Había que enseñar la entrada y luego registrarse como participante; por suerte ambos pasos ya los tenía resueltos con antelación. Eso no impidió que casi la primera hora se fuera en esto, con unos primeros 20 minutos al sol que fueron bastante matadores, hasta que pillé sombra (ay, si me hubiera cogido una gorra). Mi idea no era jugar a nada el viernes, ¡y menos mal! Porque la cola para dejar las cosas en el Mercadillo se tragó otra hora y pico. Menos mal que ahí sí que pilló lejos del sol, porque me podría haber dado un parraque.
En la fila ya me crucé con mi hermano, Pablo y con Talha de Despertalia (al que asalté cual fanboy; hacía mucho que no nos juntábamos él y yo, espero que no se molestara).
El evento ha crecido mucho, y es difícil encontrar un modo de acelerar el proceso de entrada y entrega de artículos en el Mercadillo. Aunque al final pueda ser un poco contraproducente, personalmente creo que debería limitarse un poco la cantidad de cosas que se pueden llevar porque la escalada de cosas en la que nos encontramos termina siendo disuasorio para las personas que solo quieren llevar 4 o 5 cosas. Mismamente la sección de rol/novelas era bastante escasa, mientras que la de juegos era gigantesca. No resulta ilógico, porque las LES están mucho más centradas en los juegos de tablero que en otras formas de ocio.
Por fin pude acceder al recinto, y hablar un ratito con Juan Carlos, editor de Ediciones Sombra y distribuidor (entre otras muchas editoriales) de 77Mundos a través de Distribuciones Sombra. Le traje unos pocos ejemplares de Trey y ¡Hexplora! recién salidos de la «reimprenta», ¡dos de nuestros superventas! Lo hice así, porque a pesar de que teníamos los libros desde el martes, no le iban a llegar hasta ese mismo viernes a los almacenes, así que se los llevé en mano y oye, se han vendido unos cuantos durante las jornadas.
Ese mismo viernes me crucé con algunas caras conocidas, como Frikivetusto, Capitán Mórdigan, Kenny, Belwar, Bombur, Tiberio de HTPublishers., Roberto Alhambra de RA Games, Meroka de RolGratis.
Entre las colas, el calor de ese día y el que hacía en el recinto llegué a casa con un poco de dolor de cabeza, así que bueno, ibuprofeno y a domir, que el día siguiente era el día grande.
Jacobo Peña, autor de Ciudad Telaraña, sus jugadores y yo en calidad de editor y fotógrafo
Llega el sábado y me dirijo una vez más para las jornadas. Hoy vamos a jugar a rol, y para no pillarme los dedos, me voy para allá desde primera hora.
¡Maldición! Descubro que a las 9:30 ya se puede apuntar uno a las partidas, pero la aplicación me dice que no puedo hacerlo si no estoy dentro del recinto o cerca de la zona de hockey. Trago saliva, porque todavía me queda como media hora de viaje en metro...
Llego al recinto a eso de las 10:05, me escanean y ya puedo elegir. Las plazas para Lancer llevan agotadas desde hace un buen rato (fue imposible pillar plaza en todo el finde) así que me voy a lo seguro, una partidica de Exo: Agakals - Primer contacto, a la que le quedaban dos plazas. La mesa se completó rápido, pero no empezaba hasta las 11:00 de modo que pude saludar a una buena cantidad de gente buena y bella como Josemasaga de Otherselves, Erekibeon, Jacobo Peña, Ismael de Contemplarol, Zanchito, Míchel de Rol TV, Carlos y Soraya, Jorge Poderoso de Asmodee, Turbiales, a mis amigos Bukran, Luis y Diego y hasta Marisa, mi cuñada, y mis tres sobrinos mayores, Nadia, Víctor y David. Vamos que cundió bastante el ratito de espera.
La partida la jugamos cinco personas, dos niñas con su padre y otros dos adultos más el director de juego, que también era el autor del módulo donde se desarrollaba (si no me equivoco es Eduardo, y el módulo Exodosier: Agakals). La partida estuvo bastante interesante: encontramos una nave hecha de oro viajando en dirección al sector de los tyranos pero que parecía pilotada de forma automática. En su interior aguardaba una alienígena criogenizada a la que nuestros sensores no podía reconocer ni tampoco podíamos comunicarnos. Un ataque de cazas-drones desconocidos nos obligó a hacer un salto a ciegas a un brazo de la galaxia desconocido, donde conseguimos finalmente poder comuncarnos con la alienígena, que se revela como una agakal y que lleva viajando mucho tiempo en dirección al espacio tyrano (ella creía que 5 años, pero en realidad fueron 400; nada, solo ochenta veces lo que ella imaginaba). De regreso a su planeta de origen, nos topamos con una conspiración que conseguimos resolver, sin perder (por poco) la vida, así que nos colmaron de riquezas y prestigio.
Me extrañaría que quienes leéis mi blog no conozcáis el juego, pero este es.
Como digo, la aventura estuvo bastante bien, todos los personajes tenían algo que hacer... salvo el mío; y mis tiradas (que hice muy pocas) fueron malas, fallé de la primera hasta la última. Teníamos a un técnico (fundamental para las reparaciones), un soldado (importante para la parte final de la aventura para cazar a unos saboteadores), una piloto (muy competente para el tema de sensores y pilotar la nave), nuestra capitana (la niña de menos edad, pero que se metió bien en el papel) y luego estaba yo como «negociador» que ni tenía habilidades de combate, tenía penalizadores a las actividades físicas, y tan solo pude aportar algo con mis tiradas de sistemas auxiliares (que fallé). La verdad es que visto en perspectiva yo habría puesto otro tipo de personaje en juego o habría añadido alguna habilidad para dar un poco más de versatilidad a mi personaje. Cierto que llevábamos una nave comercial, pero si al final la sesión no va de comercio, ¿por qué incluir algo así en una partida de jornadas? No es como si ocurriera en una campaña y la historia se desarrolla cuando ya están todos los roles de la mesa creados. Supongo que como la historia es solo un fragmento del módulo, ese personaje más adelante pueda tener más relevancia.
Luego nos fuimos a comer una buena trouppe de roleros (incluidos varios egregios integrantes de la SGRI) y terminamos en una pizzería, donde dimos buena cuenta de tres pizzas familiares, coca-cola y tinto de verano, solo para los elegidos (nos tomamos dos y se agotó 😂)
De vuelta para las jornadas, pudimos coger sitio para las partidas de la tarde, menos para Lancer, que se ve que estaba muy cotizado. Tres de los comensales terminamos en la misma partida que dirigía Jacobo Peña, a recomendación mía: Indalo - De prodigios y monstruos ¡repetimos sistema Sombra! Este juego de superhéroes me gustó desde que lo pude probar en otras LES, hace la friolera de ¡11 años! En esta ocasión jugamos con un supergrupo que tenía su propia agencia (secreta) de superhéroes, Agencia Prodigio, que se dedicaba a buscar otros lázaros para integrarlos en la sociedad superheroica y que no se malograran (en esta ambientación se adquieren los poderes después de tener una experiencia cercana a la muerte y sobrevivir). El grupo estaba conformado por Minerva, la capitana del equipo con control sobre la electricidad, un genio creativo para los inventos y el dinero por castigo (la interpreté yo); Xana una mutante con capacidad para volar y comunicarse con las máquinas (socia de Minerva en la creación de la agencia); Puño, un artista marcial muy duro y sigiloso; Cráneo, capaz de alterar su forma pero mostrando su esqueleto interior cada vez que usaba sus poderes; y Espejismo, maestro de las ilusiones, capaz de analizar los espacios de los edificios con un toque de sus manos y también modificar su configuración.
Yo no juego Indalo, ¡lo vivo!
La misión consistía en dar con una supuesta lázaro que nuestra IA de análisis de datos AIgor (tiene guasa) relacionaba con un atraco donde los ladrones habían salido muy mal parados, una serie de robos en una zona amplia de la ciudad (cercana al atraco) con butrones incluidos y la actividad de los vehículos de transporte aéreo de la empresa Blue Valley que se dedicaba a ofrecer servicios superheroicos a quienes se lo pueden permitir y que, de tanto en tanto abducía otros lázaros para integrarlos en su estructura corporativa.
Nos desplazamos a la zona de la actividad de los transportes de BV pero no dimos con el aparato ni tampoco con pistas de la chica (una adolescente). Gracias a Puño conseguimos información sobre el instituto donde había estudiado y Xana se comunicó con el ordenador del centro educativo para obtener su expediente, lo que nos permitió saber la dirección de su padre y que había un período en el que ella se había ausentado en la escuela (posiblemente su resurgir como lázaro) justo antes del incidente del atraco.
Cráneo y Minerva se hicieron pasar por detectives privados para intentar conseguir la localización de la muchacha, pero el padre no estaba muy colaborativo. Nos enteramos de que su hija había tenido un accidente de tráfico en el que murió su madre y que sus progenitores ya estaban separados y había problemas de convivencia en casa (de hecho la chica se ausentaba muchas veces de su hogar).
Espejismo y Xana consiguieron colarse en su habitación para encontrar pistas y descubrieron un hilo de investigación que nos llevó a una tienda de ultramarinos que estaba relacionado con la familia de la madre de la chica.
Cuando nos internamos en el edificio comenzó el sistema de viñetas en el que el DJ se quedaba una serie de fichas y reparte el resto a los jugadores, una al menos para el personaje que tenía el foco (por así decirlo, el que protagoniza la acción en el momento), para un total de 16, que era el número de viñetas que se jugaban en la escena. Cada vez que quieres incluir alguna cosa o intentar algo, gastas una ficha y se dibuja la escena en la viñeta en cuestión (siempre que el DJ lo valide como posible).
Partida magistralmente dibujada por nuestro DJ
Llegamos a jugar dos páginas de comic en las que nos enfrentamos a un guerrero acorazado de Blue Valley que se quería llevar a la chica. El tipo era muy duro y conseguimos retenerlo en un sótano a golpe de mamporro y poderes. Cuando conseguimos huir de allí, descubrimos que la lázaro se daba el sobrenombre de Ruina y con sus poderes de destrucción tiró abajo parte del edificio para dejar al enemigo enterrado entre escombros.
En ese momento decidimos parar por misericordia, ya que Jacobo tenía la garganta en carne viva por su resfriado y por dirigir por la mañana la partida de Ciudad Teleraña (tampoco ayudó la acústica del lugar, que te obliga a hablar más alto), pero la experiencia fue muy satisfactoria, como la última vez que lo jugué. ¡Qué ganas tengo de que salga este juego!
Después pude pasarme por el Mercadillo, y como comenté más arriba no encontré nada que me interesase del poco rol y novelas que se había traído, pero sí que encontré un par de bolsas de Heroclix que por 10€ el paquete me parecieron una ganga (160 minis prepintadas, ahí es nada). Me los agencié con la intención de usarlos en mi partidas de Ufos & Uzis y también pensando en Indalo cuando salga (sigo teniendo mucho hype con el juego). Del stand de Sombra me hice con Personas y Dados de Tiberio, porque me han hablado muy bien de él y no me llevé Historia de los Juegos de Rol en España de Khulmani porque como ya lo tengo pedido para mi cumpleaños preferí no arriesgar a llevármelo y que me lo hubiera comprado Heriss. Con todo esto puse rumbo a casa para terminar de rematar la faena el domingo.
Ay, mis pequeñines, que bien lo vamos a pasar
Y llega el último día, finalmente. No pude jugar ninguna partida, pero la verdad es que ya iba bien servido. Me quedé gran parte de la mañana charlando con
Capi Mordigan,
Frikivetusto, y tuve la suerte de coincidir con
Emi y
Dreik, y nos pasamos el día los cinco entre la cafetería y la zona de
Distribuciones Sombra, charlando sobre rol, rol en vivo, proyectos, IA, neurodivergencias, y hasta perros y agapornis 😂
La recogida del Mercadillo fue bastante fructífera, ya que vendí 9 de los 18 artículos que llevé como he comentado arriba. Nos despedimos a eso de las 14:30 aproximadamente cuando anunciaron la clausura de las jornadas, a las que preferí no quedarme, no fuera a tocarme algo más, que ya iba yo muy cargado con la maleta de vuelta.
Tanto viaje en metro, que me llevaba 1 hora y pico por ida y otro tanto de vuelta (es decir casi 9 horas), hicieron que por poco me terminara de leer Carrie, de Stephen King, que por cierto lo estoy disfrutando mucho. Cunde una barbaridad el transporte público los fines de semana en Madrid.
Y nada más, con esto termina mi paso por las
Ludo Ergo Sum 2026, ¿cómo te fue a ti? ¿Vendrás el año que viene?
Y se acabaron las LES, ¡chimpún!
Red de Rol
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El Rincón Lleno de Frikadas del Maestro Terrax
September 21, 2026 at 12:05PM