Conflicto: La Guía de África para CP2020 (Viaje y Consejos para sobrevivir) (por Deric «D» Bernier)
Conflicto: La Guía de África para Cyberpunk 2020 es un suplemento fan para Cyberpunk 2020 creado y escrito por Deric “D” Bernier, el logo está creado por Hound, de Blackhammer project. Yo lo he extraído de la estupendísima web de Cyberpunk 2020 llamada Datafortress 2020. Podéis encontrar el original aquí.
En la entrada de hoy, trataremos cómo viajar por África sin morir en el intento.
Puedes encontrar un índice completo de las entradas en la página de Conflicto: La guía de África para Cyberpunk 2020.

Viaje
África posee algunas de las historias más ricas y las culturas más antiguas del mundo, y la única forma de conocerlas es viajando. Desde las pirámides de Egipto hasta las mezquitas de Marruecos. Desde las hermosas noches en el desierto hasta las exuberantes selvas verdes. La fauna, el arte, la gente y los paisajes hacen de África un lugar maravilloso para contemplar todo lo que la Tierra tiene para ofrecer. Sin embargo, el encanto de África es engañoso, ya que bajo esa fantástica belleza se oculta un peligro difícil de imaginar.
No importa dónde te encuentres en África, viajar es peligroso. En las ciudades debes estar constantemente alerta ante carteristas, atracadores, fanáticos religiosos, ladrones, violadores, policías y militares corruptos, mendigos, secuestradores y estafadores. Tu restaurante o hotel puede ser bombardeado (sin importar lo lujoso que sea), tu coche puede ser robado a punta de pistola o incluso podrían matarte por guiñarle un ojo a una chica bonita. Las enfermedades son la principal causa de muerte, y contraer malaria o disentería puede significar tu final. Las prostitutas suelen portar toda clase de enfermedades y el agua potable a menudo está contaminada.
Fuera de las ciudades la situación no mejora. Las minas terrestres siguen siendo comunes en muchas zonas debido a conflictos pasados y presentes. Las carreteras en el interior apenas existen y, en la selva, suelen ser simples senderos de un solo carril cubiertos por la vegetación. Los controles militares y policiales corruptos son frecuentes, al igual que los bandidos y rebeldes. La mayoría de los vehículos civiles no tienen faros, por lo que viajar de noche resulta especialmente arriesgado, sobre todo porque sus conductores no ven problema alguno en circular a gran velocidad después del anochecer.
En el desierto, si quedas atrapado o abandonado sin vehículo, es muy posible que mueras de sed antes de volver a ver a otra persona. En la selva el agua es más fácil de encontrar, pero los animales, rebeldes y guerreros tribales pueden resultar mucho más difíciles de afrontar. Los puentes suelen ser poco más que unos cuantos troncos, cuando existen. Además, varios animales de gran tamaño son conocidos por atacar vehículos, como los rinocerontes y los hipopótamos.
Viajar en autobús es igual de arriesgado. Al igual que los coches, muchos autobuses carecen de faros y suelen estar literalmente deshaciéndose. Con frecuencia funcionan gracias a motores demasiado pequeños para transportar una carga tan pesada. Cuando un motor se avería, suele sustituirse por el primero que se encuentra, normalmente procedente de un coche compacto o de una vieja camioneta Toyota.
Viajar en tren tampoco es mucho mejor. Los trenes son objetivos habituales de bandidos que los asaltan regularmente, al estilo de los forajidos del Viejo Oeste estadounidense. Además, trenes y autobuses son refugios perfectos para carteristas y delincuentes que simplemente bajan en la siguiente parada antes de que alguien se dé cuenta de lo ocurrido.
En general, el avión es la forma más segura de recorrer largas distancias, aunque eso no significa demasiado. La mayoría de las aeronaves, incluso las que operan desde aeropuertos comerciales, tienen entre treinta y ochenta años de antigüedad. Son utilizadas de manera intensiva, sufren un mantenimiento deficiente y apenas se mantienen unidas. Y eso ni siquiera es el peor problema del transporte aéreo africano. Los pilotos suelen estar mal entrenados y, aunque consigas un buen avión con un piloto competente, siempre existe la posibilidad de ser derribado por fuerzas militares o rebeldes mediante misiles tierra-aire.
Con diferencia, caminar es el medio de transporte más peligroso, ya que te deja completamente vulnerable ante cualquier amenaza.
Si eres turista en África, básicamente llevas una diana pintada en el pecho, especialmente si eres caucásico. Para gran parte de la población africana existe poca o ninguna diferencia entre un estadounidense, un canadiense o un europeo: simplemente eres otro diablo blanco que come bebés y tortura ancianas por diversión. Debes ser extremadamente cuidadoso.
También es importante conocer las culturas y costumbres de los lugares que visites. En muchas regiones, especialmente en zonas musulmanas, mostrar demasiado afecto hacia las mujeres, utilizar lenguaje ofensivo, tocar a alguien con la mano izquierda o vestir de forma provocativa puede costarte la vida. Si eres mujer, la situación puede ser diez veces peor.
No hables de política. No hables de religión, a menos que compartas sinceramente la misma fe que las personas con las que conversas. Y, sobre todo, no juzgues las creencias religiosas ni las costumbres de quienes te rodean. Guarda tus opiniones para ti, incluso cuando te las pidan. Mantén siempre una mente abierta y sonríe a todo el mundo. Es mucho más difícil robar o matar a alguien que se comporta amablemente que a alguien que actúa como un imbécil. En resumen: sé siempre respetuoso.
Pide permiso antes de tomar fotografías o grabar vídeos de cualquier persona o lugar. Nunca intentes hacerlo a escondidas. Jamás fotografíes instalaciones gubernamentales, edificios oficiales o soldados.
Evita asociarte públicamente con cualquier grupo o nación, incluso con tu propio país. Averigua siempre dónde se encuentra tu embajada y regístrate en ella tan pronto como entres en un país o ciudad donde exista una representación diplomática. Hazlo también cuando abandones el lugar.
En el hotel, asegúrate siempre de que puertas y ventanas permanezcan cerradas con llave. Es una buena idea dejar encendida la televisión o la radio, especialmente cuando salgas de la habitación. Los robos en hoteles son extremadamente frecuentes, incluso en los establecimientos más lujosos.
Mantén siempre tu dinero, tarjetas de crédito, documentos de identidad y pasaporte bien ocultos, encima de tu persona y repartidos en distintos lugares. Lleva también algo de efectivo para sobornos. Usa un reloj barato y ropa resistente pero económica. Recuerda: cuanto más rico parezcas, mejor objetivo serás. Aunque, por el simple hecho de ser extranjero, la mayoría de la gente asumirá automáticamente que eres adinerado.
Viaja en grupo, nunca solo, y contrata siempre un guía. Lo mismo se aplica a los conductores. La mejor manera de conseguir un guía o conductor fiable es que alguien de confianza en el país lo organice por ti o contratarlo a través del hotel.
Viaja con el menor equipaje posible y paga al gerente del hotel para que custodie cualquier objeto valioso. Hagas lo que hagas, no infrinjas la ley y, especialmente, no consumas drogas. Las penas pueden llevarte a pasar el resto de tu vida en prisión por la más mínima infracción, incluso imaginaria. Si eso sucede, tu embajada podrá hacer muy poco por ayudarte.
Los siguientes consejos han sido extraídos (con ligeras modificaciones) de la Guía de Lugares peligrosos de Fielding.

Cómo sobrevivir siendo un «diablo occidental»
Te guste o no aceptarlo, si eres de origen europeo, o has crecido con filetes de ternera y Pepsi, o incluso llevas ropa tipo Coronel Tapioca, en gran parte de África te tomarán por un estadounidense, un ruso o un europeo.
Incluso el viajero afroamericano acaba siendo visto simplemente como un estadounidense rico cuando busca sus raíces en África negra. En todos los casos, entiende que junto con tu equipaje American Tourister y tus Nike, llevas otro tipo de carga: unos 200 años de imperialismo, operaciones encubiertas, guerras, ocupación e interferencia política. Además, una gran parte del mundo simplemente resiente el hecho de que seas tan malditamente próspero y saludable, y ellos no. Puede que tú no hayas bombardeado Nigeria, ni atacado con bombas inteligentes a niños inocentes congoleños, ni derrocado a cada dictador de África Central, ni disparado contra hutus en Ruanda, ni talado selvas tropicales para criar vacas para tus Big Macs, pero es bastante probable que te culpen de ello.
Aprende o intenta usar el idioma local, aunque solo sea para decir “gracias” y “perdón”. Incluso aprender la frase “me encanta tu maravilloso país” puede ayudarte mucho más que decir “¿por qué demonios no aprendéis a hablar americano?”.
Viste de forma conservadora, evita marcas y logotipos obvios americanos, europeos o japoneses y no lleves signos de riqueza (relojes de oro, joyas, cámaras caras, etc.).
Llama a la embajada local para informarte de lo que se debe y no se debe hacer.
No lleves insignias de la bandera estadounidense, ni repartas pegatinas del Tío Sam, ni discutas sobre política exterior. Concéntrate en aprender en lugar de pontificar.
Sé compasivo, comprensivo y poco comprometido con la situación actual del país. Si eres objetivo de una diatriba antiestadounidense, pregunta a la persona qué haría si fuera presidente de los Estados Unidos. Probablemente le sorprenderá tanto tu respuesta intelectual y pasiva que dejará de estar enfadado.
Objetos simples como las gafas de sol, los coches con aire acondicionado o la falta de habilidades lingüísticas pueden crear barreras y malentendidos.
Saluda a todo el mundo que encuentres en la calle y durante tus viajes. Mira a las personas directamente a los ojos y sonríe. Sé educado, paciente y servicial.

Cómo sobrevivir en zonas de guerra
Recuerda que las guerras pequeñas no son una actividad cuidadosamente planificada ni predecible. Más importante aún: las minas terrestres, los proyectiles, las balas perdidas y las trampas explosivas no tienen afiliación política ni compasión. Ten en cuenta lo siguiente:
Contacta con personas que hayan regresado o que estén actualmente en la zona caliente. No confíes en las representaciones de contactos rebeldes o gubernamentales. Compruébalo tú mismo.
Evita la política; no desafíes las creencias de tu anfitrión, sé firme pero no beligerante al conseguir lo que necesitas. Hablar de política con soldados es como leer Playboy con el Papa: mata el tiempo, pero probablemente no sea un pasatiempo productivo.
No participes en intrigas ni en reuniones que no sean en público. Todavía disparan a los espías. Acepta invitaciones a cenas, té u otras actividades sociales. Conocer a tus anfitriones es importante. No chismorrees ni mientas.
Viaja solo con permiso de la parte que controla la zona. En muchos casos necesitarás múltiples permisos de oficiales, políticos y del comandante regional.
Recuerda que una carta de paso seguro de un grupo “liberador” presentada en un control militar puede ser tu sentencia de muerte. Entiende y aprende las zonas de control y los protocolos para cambiar de bando durante hostilidades activas.
Lleva mucha identificación, documentos, cartas de recomendación y referencias personales. Puede que no te eviten la cárcel, pero podrían retrasar a tus captores lo suficiente como para facilitar una huida.
Lleva fotografías de tu familia, amigos, casa, perro o coche. Porta artículos que hayas escrito o que te mencionen. Una foto de identidad es importante, pero incluso un anuario escolar puede servir como prueba adicional.
Consulta con la embajada, inteligencia militar, empresarios locales y camareros. No te hagas pasar por otra persona, no exageres ni digas pequeñas mentiras. Mantén tu historia simple y coherente.
Vístete y compórtate de forma conservadora. Sé discretamente sociable, afable y escucha mucho. Tus acciones indicarán tus intenciones mientras los locales evalúan si ayudarte. Puede que tarden días en confiar en ti antes de ofrecer asistencia.
Recuerda que es muy inusual que civiles estén deambulando por zonas de conflicto. Si viajas, asegúrate de tener el nombre de una persona a la que vas a ver, un destino final y una razón para pasar por la zona.
Comprende dónde están las líneas del frente, las reglas generales de enfrentamiento, y reúnete con periodistas y fotógrafos (normalmente en el bar del hotel) para entender los riesgos locales.
Lleva bastante dinero oculto en varios lugares y prepárate para salir o evacuar en cualquier momento. Esto implica viajar muy ligero. Elige un lugar para dormir que sea superviviente en caso de ataque de cohetes o artillería.
Visita la Cruz Roja local, la ONU, la embajada y otros trabajadores de ayuda humanitaria para entender la situación. Son una excelente fuente de información sanitaria y pueden ser tu única salida.
Si es necesario, compra y usa un chaleco antibalas o chaqueta táctica. Lleva tu grupo sanguíneo e información crítica (nombre, país, teléfono, contacto local, alergias) en una tarjeta plastificada o escrita en el chaleco. Usa una pulsera de alerta médica.
Lleva un botiquín de primeros auxilios con jeringuillas, antibióticos, agujas intravenosas, anestésicos y analgésicos, además de la medicación habitual. Puede ser útil usar jeringas autoinyectables. Consulta cualquier medicación con tu médico antes de viajar.
Comprende el efecto, alcance y consecuencias de armas de fuego, minas terrestres, morteros, francotiradores y otras máquinas de guerra.
Contrata seguros de vida y salud (y evacuación si aplica) y no mientas. Indica el país específico al que viajarás. Consulta también con servicios de evacuación de emergencia para saber si pueden entrar en zonas de guerra a rescatarte.
Lleva un manual médico de estilo militar para tratar heridas de campo. Haz un curso de primeros auxilios y comprende los efectos y tratamientos de heridas de bala y otros traumatismos graves.

Cómo sobrevivir en revoluciones
Aunque nadie puede predecir un cambio repentino de gobierno, hay cosas que pueden evitar que aparezcas en CNN con los ojos vendados:
Consulta con la embajada para entender la situación actual y facilitar tu evacuación si es necesario. Recuerda que el gobierno local tenderá a minimizar el peligro de los grupos revolucionarios.
Mantente alejado de plazas principales, avenidas centrales, edificios gubernamentales, embajadas, estaciones de radio, instalaciones militares, aeropuertos, puertos, bancos y centros comerciales. Todos son objetivos clave durante golpes de Estado o tomas de poder.
Si empiezan los problemas, llama o haz que alguien contacte con la embajada inmediatamente con tu ubicación. Mantente fuera de las calles y, si es necesario, muévete solo de día y en grupo. Alójate en hoteles grandes, en habitaciones interiores del segundo o tercer piso. Cambia moneda extranjera a divisas occidentales si es posible. Reserva un vuelo de salida.
Comprende los distintos métodos de salida rápida. Reúne horarios de vuelos, información de trenes y consulta alquileres privados de coches o aviones. Evita viajar por tierra si es posible.
No hables sobre opiniones del régimen anterior o del actual. Finge ignorancia mientras esperas a ver quién gana.
Mantén tu dinero en dólares estadounidenses y exige pagar en esa moneda. No dependas de tarjetas de crédito ni cheques de viaje, y no temas pedir descuentos, ya que nadie sabe qué valor tendrá la moneda antigua.
No confíes en la policía ni en el ejército. Recuerda que habrá muchas ejecuciones sumarias, palizas y arrestos en los primeros días de un golpe o revolución.
Contrata un conductor/guía/intérprete local para moverte por la ciudad o salir de noche. No dudes en contratar guardaespaldas para tu residencia o familia.
Escucha (o haz que tu guía escuche) la radio o televisión local. Mantente informado de los avances y rumores de la calle. Cuando la embajada organice transporte, realiza la evacuación con tus guías o guardaespaldas.

Cómo sobrevivir en regímenes fundamentalistas
Cuando viajes a un país de orientación fundamentalista o de fervor religioso intenso, recuerda sonreír, ocuparte de tus asuntos, respetar sus costumbres y dejar tus opiniones personales en casa. Algunas religiones son más tolerantes con los forasteros ruidosos y groseros, pero zonas como Argelia pueden ser muy intolerantes. Es una situación delicada si eres “no creyente”, arriesgada si eres judío y más seguro simplemente ser cristiano si te lo preguntan.
Los musulmanes suelen ser más conservadores en zonas rurales y países menos desarrollados. A pesar de lo que dicen otras guías, los musulmanes entienden que los cristianos tienen costumbres diferentes y no te van a cortar la cabeza por cometer un error social como pasar el falafel con la mano izquierda.
Ten mucho cuidado con el comportamiento sexual, la conducta en lugares religiosos y la actitud hacia mujeres y objetos sagrados. La ropa provocativa, los gestos obscenos, profanar el Corán, robar o insultar al profeta o a las mujeres puede meterte en problemas serios.
No hagas proselitismo, ni prediques, ni realices funciones religiosas sin permiso del gobierno local. No uses símbolos religiosos ni expresiones que mencionen a Cristo, Alá, Dios u otras entidades religiosas.
Lee y comprende el Corán y los principios del islam. Muchos musulmanes se impresionarán de que lo hayas leído y de que hagas preguntas sobre su religión.
Puedes decir que eres cristiano, pero expresa interés por conocer el Corán y el modo de vida islámico. Ser “estudiante de todas las religiones” puede funcionar como postura neutral. Pero ten cuidado: estudiantes y hombres mayores suelen estar encantados de predicar la palabra de Alá a posibles conversos.
Si eres judío y viajas a una zona islámica fundamentalista, tu vida puede estar en riesgo si lo declaras o si expresas opiniones prosemitas. También existen tensiones fuertes entre ramas suníes y chiíes del islam.
No aprietes demasiado al dar la mano; puedes tocarte el pecho tras el saludo tradicional musulmán. La mano izquierda se considera impura porque se usa para la higiene personal en zonas rurales. En algunos lugares también es habitual orinar en cuclillas, lo que contrasta con las costumbres occidentales.
Vístete de forma limpia y conservadora. Quítate los zapatos en mezquitas y templos. No apuntes con la planta de los pies hacia otras personas. Usa la mano derecha para comer, saludar y pasar objetos. Es común que los hombres se saluden con besos en las mejillas. El viernes es el día sagrado, y el resto de normas te las indicarán tus anfitriones.
Pide permiso antes de hacer fotos. No insistas ni dispares imágenes a escondidas. No fotografíes mujeres, ancianos o enfermos. No te suenes la nariz en público. No comas mientras caminas. No admires objetos en casas ajenas (pueden sentirse obligados a regalártelos). Se esperan regalos cuando visitas hogares. Evita muestras de afecto en público y no prestes atención excesiva a las mujeres. La lista continúa, pero no se trata de entrar en paranoia: simplemente respeto.
Infórmate sobre las culturas de cada región y pregunta cuando tengas dudas.

Cómo sobrevivir en dictaduras brutales
¿Alguna vez has querido ver The Killing Fields 2? ¿Qué tal el Congo? ¿O has querido ver ejecuciones en directo en “Friday Night Live”? Ve a Chad o Nigeria. No has viajado realmente hasta que has estado en los últimos países del mundo donde aún se puede decir realmente “éste es mi país mi fiesta y gobierno como quiero”.
No hables de política con nadie. Normalmente tampoco es que haya política de la que hablar. No continúes conversaciones iniciadas por desconocidos: sonríe y di “No comprendo”. Sí, en estos lugares puedes permitirse ser paranoico.
Evita hablar con locales; pueden ser interrogados después o convertirse en sospechosos. Usa a tu guía para seleccionar con quién relacionarte. No hay mucho de qué hablar en estos lugares.
Si alguien te entrega cartas o postales, no se lo digas a tu guía ni las envíes dentro del país. Esperarán que las envíes desde fuera.
Muchos países autoritarios vigilan a los extranjeros. No te sorprendas si te siguen; incluso pueden discutir quién te sigue. Al menos no te robaran ni te asaltaran en la calle.
En el lado negativo, espera registros de habitación y equipaje cuando no estés presente. Recuerda esas cartas que te dieron.
El teléfono y el correo pueden ser interceptados o vigilados. Sé cuidadoso con lo que dices. Asegúrate de que tu habitación esté bien cerrada.
Cualquier infracción legal, real o imaginada, puede tener consecuencias graves. Tu consulado o embajada tendrá poca capacidad de ayuda. Evita las drogas.
Si eres periodista, activista o similar, puedes ser considerado una amenaza tanto por el gobierno como por otros actores. Contacta con organizaciones de derechos humanos para conocer riesgos. Los derechos y juicios justos pueden ser prácticamente inexistentes.
Si te preocupan estas condiciones, consulta con Cruz Roja, Amnistía Internacional o Reporteros Sin Fronteras.

Cómo sobrevivir en lugares hostiles
Muchos turistas se sorprenden al ser víctimas de ataques o extorsión en regiones “en recuperación”, donde los precios turísticos son bajos y hay pocos visitantes. El bandidaje es un riesgo real en gran parte de África. La corrupción puede ir desde pequeños sobornos hasta militares que te quiten pertenencias en controles.
Entiende que el soborno es habitual en muchos países, pero no lo confundas con robo. Las claves son: negociar, sonreír, ofrecer pequeños regalos o ignorar. Un obsequio barato puede suavizar muchas situaciones. Una sonrisa y hablar con calma suele funcionar mejor que un “vete al infierno” y marcharte enfadado.
Ten en cuenta que los soldados en controles pueden estar hambrientos, enfermos o empobrecidos. Dispararán si no te detienes. También pueden alterarse si los enfadas. Mantén la calma, sonríe y sigue hablando.
Habla con la embajada local y pregunta qué hacer si eres arrestado, seguido o acosado. Lleva su contacto siempre encima. Pide nombres de comandantes o figuras importantes: los nombres escritos tienen más peso que la simple mención.
Permanece en rutas turísticas claras, asegura tu equipaje y prepárate para posibles robos. Nunca viajes solo. Usa guías locales recomendados.
Quédate en grandes ciudades y hoteles importantes. No salgas de noche. Llama antes de visitar a alguien y confirma al regresar.
Si es posible, vuela entre ciudades y organiza transporte con antelación.
Prepárate para intimidación constante por parte de policía o militares. Mantén la calma, insiste en tu inocencia y busca la embajada o una figura local influyente si es necesario.
Recuerda que la policía puede intentar quedarse con objetos confiscados. Muestra tus pertenencias importantes pero no las entregues. Si se llevan tu pasaporte, acompáñalos e insiste en hablar con un superior.
Mantente informado de la situación política y militar. El secuestro, la extorsión y el asesinato son riesgos reales en estos entornos.

Cómo sobrevivir en autobuses
Hay una razón por la que tantos autobuses del “Tercer Mundo” están cubiertos de símbolos religiosos, frases y oraciones pintadas: una vez que cierran a presión las puertas y las ruedas tambaleantes empiezan a rodar, tu vida queda en manos de una fuerza superior.
Si viajas en minibuses, recuerda:
No viajes de noche. La mayoría de estos vehículos hacen que los taxis de Nueva York parezcan seguros.
Evita zonas montañosas y/o condiciones invernales. Vuela si es necesario.
Lleva agua y comida contigo; espera siempre retrasos y desvíos inesperados.
Pregunta si la ruta pasa por zonas de bandidos o grupos terroristas. Puede sorprenderte quién controla el campo.
Siéntate cerca de una salida o en la parte superior. Al menos asegúrate de estar cerca de una ventana abierta. Sigue la regla SAT: sé amable con todos, tu compañero de asiento podría ser un comandante rebelde.
Hay un problema intrínseco a que el viaje sólo cueste 83 centavos: no se compran muchas pastillas de freno con ese dinero.
Recuerda que el equipaje en el techo es presa de ladrones. Mételo en una bolsa de basura, un saco de lona o escóndelo bajo otras maletas.
Los ladrones de bolsillos acechan cuando te duermes y te sacan el dinero. Guarda el dinero en los zapatos si es necesario.

Cómo sobrevivir en taxis
Elige el taxi tú, no dejes que él te elija a ti.
Nunca subas a un taxi con otro pasajero dentro.
No uses taxis informales; pregunta al personal del aeropuerto cuánto debería costar el trayecto y acuerda el precio antes de subir.
Mantén el equipaje en el asiento trasero, no en el maletero.
Memoriza las palabras locales para “no”, “sí”, “alto” y “cuánto cuesta”.
Pide al hotel o al guía que negocien el precio.
Es una regla global que los taxistas nunca tienen cambio. Pregunta antes de pagar billetes grandes.
Muchos taxis pueden contratarse por tarifa fija como conductor-guía.
No digas al taxista adónde vas ni cuándo te vas.

Cómo sobrevivir en automóviles
Hay poco que no se haya dicho en educación vial: velocidad, alcohol, carreteras malas y los otros conductores matan.
Conducir en países en desarrollo no es seguro. Si puedes, usa transporte con chófer.
Conoce las señales y normas locales.
Evita conducir si puedes. Nadie planea tener un accidente por la mañana.
Evita conducir de noche, con mal tiempo o fines de semana. La niebla, la lluvia y los conductores ebrios matan.
Evita carreteras en países de alto riesgo.
Reduce la velocidad.
Usa cinturón de seguridad, coches grandes, mapas y conducción diurna.
Si puedes, contrata conductor.
No conduzcas cansado ni con jet lag.

Cómo sobrevivir en barcos
No es fácil dar reglas generales, pero:
Aprende a nadar o flotar. El pánico mata.
Lleva chaleco salvavidas o ten acceso rápido a uno.
No viajes en barcos sobrecargados.
Evita mal tiempo y temporadas de monzones o huracanes.
Evita zonas con piratas.
En barcos grandes, atiende a las instrucciones de seguridad.
Lleva una mochila pequeña impermeable con documentos, agua y suministros básicos.

Cómo sobrevivir volando
Si tienes que elegir, vuela. Es peligroso, pero menos que el resto.
Usa aerolíneas con buenos registros de seguridad.
Prefiere vuelos directos entre grandes aeropuertos.
Evita mal tiempo o vuelos nocturnos si puedes.
Evita aviones pequeños o aeródromos precarios.
Evita aerolíneas prohibidas en países desarrollados.
Evita vuelos militares o zonas de conflicto.
En general, el avión es el medio más seguro.

Cómo sobrevivir en trenes
Pregunta si la ruta es objetivo de bandidos.
En algunas regiones hay ladrones dentro del tren.
Esconde objetos de valor.
El final del tren suele ser más seguro.
Mantén el equipaje contigo.
Sé amable con el conductor.

Consejos para viajes de negocios
Cuidado con estafadores en aeropuertos y hoteles.
No aceptes ir a ningún sitio con desconocidos.
Evita restaurantes turísticos.
Vístete de forma discreta.
Haz copias de documentos importantes.
No muestres datos personales en equipaje.
No hables de planes con extraños.
Usa relojes baratos y evita joyas.
Memoriza las salidas de emergencia.
Varía tus rutinas para evitar secuestros.
Evita asientos de avión demasiado “estratégicos”.
No lleves medicación sin etiqueta.
Lleva pequeños regalos para aduanas o conductores.
Supón que tus llamadas pueden ser escuchadas.
Vigila tu bebida.
No uses señales de “limpiar habitación” sin pensar.
Red de Rol,Rol
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Sayko 2K20
August 14, 2026 at 10:01AM