viernes, 14 de agosto de 2026

Cosas para leer: Reanimators de Pete Rawlik

Cosas para leer: Reanimators de Pete Rawlik

 

A veces sucede que, con un libro, una película o un videojuego tengo la extraña sensación de que algo debería gustarme mucho más de lo que lo ha hecho. Que por una descripción de sus partes, por un reparto superficial a sus puntos fuertes, debería ser algo "hecho para mi", entusiasmarme. Y, sin embargo, ese entusiasmo no se produce, lo que estás leyendo (viendo, jugando) no llega a funcionar del todo, dejando una cierta sensación de decepción. Algo así es lo que sucede con esta novela que nos ocupa, una obra que sobre el papel cumple muchos de mis imprescindibles (y más), pero que no llega a dar lo que promete.

Lo primero es señalar es la espectacular portada, realizada por Anthony Palumbo, un artista de estilo pictórico, eficientemente realista, con una llamativa combinación de colores, verdes y anaranjados, y una composición que llama innegablemente la atención. Las sombras, y las luces, forman una dinámica que atrae nuestros ojos hacia el punto focal, la jeringuilla que brilla antinaturalmente entre los dedos de la figura en primer término que suponemos no es otro que nuestro protagonista el doctor Hartwell ocultándose de su rival el doctor West.

La historia que nos cuenta el libro sirve como complemento a la narrada por Lovecraft en su Herbert West, Reanimador. Aunque sea este, posiblemente, uno de sus cuentos más pobres, en cuanto a ejecución, su potente idea central (el científico loco que utiliza la ciencia para burlar a la muerte con desastrosos resultados) le ha valido ser continuada, adaptada y actualizada, más que otros relatos del de Providence, de mucha mayor calidad. 

El protagonismo, sin embargo, no recae en West (que sirve como mucho como antagonista puntual) si no en el doctor Stuart Hartwell. que sirve también como narrador en primera persona de los acontecimientos. Este, compañero de universidad de West, descubre sus experimentos y decide, al principio impulsado por la venganza, a llevar en paralelo su propia investigación sobre la reanimación. Los capítulos se van sucediendo, a veces con un largo periodo de tiempo entre ellos, y dejando que (entre líneas) se vayan desarrollando los acontecimientos ya narrados por Lovecraft.

Lo que menos me ha convencido del libro ha sido la misma construcción de su personaje central, cuyos vaivenes vitales parecen derivarse más de las necesidades del escritor que de ningún mecanismo moral interno. Comienza sus experimentos, se detiene, los retoma, comete terribles crímenes con una despreocupación salvaje y, alternativamente, se pone moralista con respecto a los de West. Como narrador en primera persona de la mayor parte de su historia podemos pensar, quizás, que solo se trata de alguna clase de ceguera hipócrita, que le impide juzgar sus acciones de forma objetiva. Pero más bien, me temo, que es consecuencia de un acercamiento utilitario a su personaje, más que verdaderamente narrativo

El que sus acciones, a veces, parezcan absolutamente ilógicas, pero necesarias para mantener la continuidad con el relato original, no ayuda para nada. Por ejemplo, en varias ocasiones Hartwell se cuela en el laboratorio de West, recordemos su archienemigo/rival al que odia y del que quiere vengarse, para manipular sutilmente (y sin que West se entere en ningún momento) sus experimentos (lo que el autor usa para justificar los resultados algo incoherentes de los mismos en el relato original) en vez de, yo que sé, llamar a la policía, sabotear completamente el suero o destruir su investigación. 

Y es que Reanimators parece, demasiado a menudo, un mero ejercicio en establecer y construir una continuidad, y trazar cruces con otras historias de Lovecraft (con especial interés en The Shadow out of time) y otras obras de la literatura y el cine, más que una historia en si misma. A veces el deseo de establecer una de esas conexiones, pienso particularmente en la breve escena en que aparece cierto detective chino, parece pesar más que el centrarse en la trama o en el desarrollo de los personajes.  

Y sé que parece hipócrita que yo lo diga: yo que he afirmado más de una vez mi amor por la continuidad y por los cruces entre personajes, yo que he plagado las entradas de este blog de referencia y correspondencias entre diferentes universos de ficción y especialmente al, ya prácticamente fenecido, universo Wold Newton. Pero el problema es, quizás, que Rawlik se ha olvidado aquí de que explicarnos cuantos famosos personajes deben su longevidad al suero del doctor Hartwell (y la lista sería bastante larga) es solo interesante si la historia que nos cuenta lo es y si no parece que la única función de un capítulo es colar esa referencia. Algunas, además, parecen en exceso forzadas, o existir únicamente para justificar cosas que no requieren explicación en la ficción

Esto no significa, ni mucho menos, que el libro resulte aburrido o que no tenga sus momentos de interés narrativo. Pero parece constituido por episodios y anécdotas, engarzadas de forma algo inconexa, perdiéndose el hilo conductor demasiado a menudo. A veces el autor parece más suelto, y más satisfecho de si mismo, cuando inserta lo que parece un pequeño cuento corto independiente (como el capítulo dedicado al pasado colonial del Dr. Muñoz, proveniente del relato Aire frío de Lovecraft o el capítulo dedicado a un episodio desconocido de las desventuras de West durante la Gran Guerra)

En general un libro con muchas cosas que pulir, que se lee, sin embargo, sin esfuerzo y más si te gusta el juego de referencias que el autor maneja. Me quedo con ganas de leer alguno de los libros posteriores del autor (en realidad tengo ya en mis manos el siguiente), para descubrir si consigue centrarse más en la narrativa e integrar este juego de forma más orgánica.

P.D. (o nota tiquismiquis) curioso lo de inventarse un nombre completo para el doctor Muñoz y liarse con el orden de los apellidos en castellano; Rafael Carlos García Muñoz es un buen nombre pero...


Puntuación: 6/10






Red de Rol

via Aventuras Extraordinarias

August 14, 2026 at 07:53PM

Preludios de Guerra

Preludios de Guerra

 


Buenas,

Y comienza la campaña de Dragonlance Quinta “La Sombra de la Reina de los Dragones”. El primer rolato corresponde a Brottor el enano pícaro de Sergio. Aquí os dejo con el rolato, si vas a jugar esta campaña oficial, mejor no lo leas, porque aunque hemos metido cambios, te la vas a spoilear...

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PRÓLOGO:

Nadie sabe con certeza si fue la enigmática rueca del Destino, un caprichoso soplo de la fortuna o la voluntad silente de los Viejos Dioses de Krynn lo que guio los pasos de aquellos viajeros. Cinco almas solitarias, unidas por el legado del recordado Ispin Verdescudo, y un monje impulsado por los oscuros susurros de una profecía, cruzaron sus caminos bajo el techo de El Arpa Dorada. Sin embargo, las estrellas ya habían hablado: en aquel instante, las hebras de sus vidas se entrelazaron de forma irrevocable, forjando el nudo que ataría la suerte de toda Ansalon ante las sombras emergentes de la Guerra de la Lanza.

Fue en una de las temidas Noches del Ojo, cuando las tres lunas de Krynn alinearon su poder sobre el firmamento, donde Valeria sostuvo la luz que guio a Elesseryn a través del fuego y las sombras de su primera prueba en la Púa. Pero el destino no otorga tregua a los héroes. Al despuntar el mediodía, una emboscada de abominaciones nacidas de la oscuridad quebró la calma, amenazando con sofocar la llama de su leyenda antes de que el primer capítulo pudiera ser escrito...

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Bajo la mirada fija de las tres lunas de Krynn, donde el destino susurra y la penumbra no tiene fin, se alza la Compañía Verdescudo, de leyenda y de valor, lista para plantar cara a la sombra y al terror.

Por el recuerdo del viejo Ispin y bajo un mismo tejado, en El Arpa Dorada su pacto fue sellado. Cinco almas errantes y un monje en busca de luz, unieron sus senderos para cargar con la cruz.

Criaturas de la noche emboscaron su andar, buscando su llama incipiente apagar. Pero el acero crujió y la fe no cedió: el primer capítulo con sangre se escribió.

Hoy marchan juntos por las tierras de Ansalon, escudo del débil, coraje y corazón. En la Guerra de la Lanza su nombre resonará, ¡y la historia de los Verdescudo nunca se apagará!

Primer Cantar de la Compañía Verdescudo.

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La llegada a Vogler:

El sol aún no había borrado la sangre de la hierba cuando la compañía dio por terminada la escaramuza contra aquellas extrañas criaturas reptilianas. El silencio regresó al camino, roto solo por el lamento del viento y el peso de una nueva tragedia. Ante ellos yacían los cuerpos sin vida de los caballeros de Solamnia caídos en combate. Valeria, imbuida del honor de su orden y conocedora de los usos sagrados de la caballería, asumió el mando del momento. Con voz solemne, guio al grupo y les indicó la forma correcta de cavar las fosas, disponer las armas y honrar las almas de los caídos según los antiguos preceptos solámnicos, asegurando que su último descanso mantuviera la dignidad de la espada.

Una vez cumplido el sagrado deber, el polvo del camino del este volvió a aferrarse a las botas de la compañía mientras los últimos destellos del sol tiñeron de púrpura el cielo de Ansalon. Detrás quedaba la escaramuza; por delante, a tan solo día y medio de marcha, aguardaba el pueblo pesquero de Vogler.

Brottor ajustó los correajes de su armadura de cuero. Sus ojos de pícaro, habituados a buscar el doble fondo de las cosas, se fijaron en tres figuras que avanzaban en dirección opuesta. Al cruzarse, un par de sílabas sueltas, un deje arrastrado y una postura sutil no pasaron desapercibidos para él: jerga de ladrones. Con una sonrisa de camaradería criminal, se adelantó para intercambiar noticias.

—Kalaman es un hervidero —masculló uno de los bribones, escupiendo al suelo—. Está atestada de refugiados. Todos huyen de una guerra que devora el este. Y corren rumores... rumores de que los dragones han vuelto.

El grupo se tensó. El elfo Elesseryn acarició el pomo de su bastón, mientras Rayna apretaba el puño, recordando las escamas de las criaturas que habían combatido horas antes.

—Si vais hacia el este, mantened los ojos abiertos —advirtió Brottor con gravedad—. Esos rumores tienen garras. Nosotros ya hemos sangrado por ellas.

Se separaron cuando la noche caía, montando el que sería su último campamento antes de llegar a su destino.

Stormwood amarga la noche de Brottor en una posada

 

El amanecer trajo consigo algo más que el olor a gachas y té ahumado. Mientras el monje enano Umi apagaba las brasas, un silencio místico envolvió a dos de sus compañeros. Valeria, la escudera de Solamnia, y el druida Stormwood compartían una mirada de absoluto asombro.

—Hemos tenido el mismo sueño —anunció Valeria, su voz habitualmente firme temblando sutilmente—. Paladine se ha mostrado ante mí.

—Y Chislev ha caminado en mis visiones —añadió Stormwood, extendiendo la palma de la mano.

En sus manos descansaban dos medallones que juraban no tener al acostarse. Brottor, escéptico por naturaleza, tomó el artefacto de Valeria. Sus dedos expertos sopesaron el metal; la filigrana era perfecta, un diseño sagrado y limpio, una obra humana inequívoca de los tiempos anteriores al Cataclismo, cuando los verdaderos dioses aún escuchaban las plegarias. El pícaro arqueó una ceja y se lo devolvió. Su escepticismo era duro de roer, pero el brillo en los ojos de la paladín y el druida delataba una experiencia mística innegable. Los viejos dioses, al parecer, estaban despertando.


 

Al mediodía, las colinas del norte revelaron una presencia inquietante: un campamento militar. Estandartes rojos con un hacha negra ondeaban al viento.

—El Regimiento Acorazado —dijo Rayna con un gruñido—. Mercenarios. Su capitana es una de las antiguas camaradas de armas del viejo Ispin, Ridormir "Garrote" Ironsmile.

Evitando el campamento, la compañía descendió finalmente hacia Vogler. El pueblo se asentaba sobre una península fortificada por la propia naturaleza, rodeada por acantilados que desafiaban las aguas del río Vingaard. Cruzaron un angosto desfiladero, bajo la sombra de una antigua fortaleza solamnica medio derruida y devorada por el tiempo. La empalizada de entrada estaba desierta, sin guardias, pues todo el asentamiento vibraba con la música y el bullicio del Festival del Martín Pescador.

Al llegar a la Plaza Mayor, la festiva algarabía contrastó con el peso de sus corazones. Preguntaron por el velatorio de su buen amigo e inmediatamente los señalaron hacia los muelles: la posada del Cangrejo de Latón.

El grupo se dividió. Elesseryn y Brottor, buscando respuestas a los misterios que los acechaban, se dirigieron directos a la taberna. Mientras tanto, Umi, Rayna, Stormwood y Valeria decidieron sumergirse en las celebraciones locales, buscando un último momento de ligereza antes del duelo.


 

En la penumbra del Cangrejo de Latón, el elfo y el pícaro se presentaron ante la posadera como amigos del finado.

—Buscamos a la Caballero de Solamnia que nos envió las misivas —solicitó Elesseryn con elegancia.

—Ah, la señora Becklin Uth Viharin reside arriba, en la vieja fortaleza del desfiladero —respondió—. Pero no os preocupéis, bajará a cenar aquí mismo esta noche.

Las horas pasaron. Cuando el sol comenzó a retirarse, las puertas de la posada se abrieron de par en par para dejar pasar al resto de la comitiva. El ambiente lúgubre se rompió de golpe. Rayna, Stormwood y Umi venían cantando, arrastrando los pies y con las mejillas encendidas por el exceso de alcohol del festival. Solo Valeria mantendría la compostura, aunque miraba de reojo y con resignación a sus compañeros.

—¡Contemplen! —exclamó Umi con una carcajada ebria, dejando caer sobre la mesa una generosa sarta de chorizos—. ¡El gran trofeo de la cucaña! ¡Ningún humano trepa como un enano de las colinas!


 

Para hacer tiempo antes de la cena y dejar que los vapores del alcohol se asentaran, volvieron a separarse. Elesseryn y Brottor caminaron entre las redes de los muelles, intentando sonsacar a los pescadores noticias frescas sobre Kalaman, aunque solo obtuvieron silencios y miradas evasivas. Por su parte, la delegación más pintoresca —Umi, Valeria, Stormwood y Rayna— paseó por el sector oeste del pueblo, intrigados por los secretos de una imponente casa solariega que dominaba la zona. Su curiosidad quedó saciada rápidamente. La casa era la morada una rica familia de antiguos nobles caballeros y no escondía ningún misterio.

Finalmente, la noche reunió a los seis compañeros alrededor de una mesa robusta en el Cangrejo de Latón. Fue entonces cuando una figura acorazada y de porte noble se aproximó a ellos. La Caballero de Solamnia se presentó y les agradeció haber acudido a la llamada.

—Ispin os apreciaba de verdad —dijo la mujer, compartiendo la mesa con ellos—. Mañana le daremos el último adiós que merece un auténtico viajero. Su cuerpo será depositado en una barca y, tal como dicta la tradición de los ríos, lo entregaremos al fuego y al Vingaard.

El ambiente se volvió denso cuando la compañía decidió que era el momento de hablar de los peligros reales que acechaban los caminos. Informamos a la caballero de Solamnia que tres de sus compañeros habían sido atacados y muertos por aquellas criaturas reptilianas en el camino. Los rostros de los aventureros reflejaban una honda preocupación; le explicamos que creíamos firmemente que esas criaturas podían atacar Vogler en cualquier momento. Dado que eran extremadamente peligrosas y que la empalizada de entrada se encontraba desguarnecida, les sugerimos que sería una excelente idea empezar a preparar la defensa del pueblo lo antes posible y, dada la gravedad de la situación, solicitar la ayuda del Regimiento Acorazado acampado en las colinas.

Los seis aventureros brindaron en silencio por el amigo caído y por el incierto destino que les aguardaba. Sabían que el funeral de mañana no solo sería una despedida, sino el sombrío preludio de una tormenta que amenazaba con devorar toda Solamnia.

... ... ...

EPÍLOGO:

Bajo el cielo plomizo de un Ansalon herido, donde el viento aúlla canciones de un tiempo perdido, marchan los Verdescudo, con la mirada al frente, crujiendo la bota en la estepa, entre el frío y la vertiente.

Páramos de ceniza, ríos de sangre y desolación, allá donde la guerra ha puesto su marca de destrucción, donde los recuerdos son sombras y la esperanza es un don, vagan estos guerreros, con el alma en la canción.

Pero el peligro acecha en la inmensidad del cielo, una sombra alada, un grito que siembra el anhelo: ¡Un Dragón! Una bestia de aliento de fuego y de mal, se abalanza sobre ellos, con su garra mortal.

El metal se encuentra con la escama, el grito con el rugido, en un baile de muerte, donde el valor es el único nido. Valeria y Rayna blanden su acero, todos invocan la luz, el monje busca el equilibrio, bajo la oscura cruz.

La batalla es feroz, la tierra tiembla a sus pies, entre llamaradas y gritos, el miedo es un revés. Pero la Compañía Verdescudo no cede en su empeño, su espíritu es inquebrantable, su valor es el dueño.

Cuarto Cantar de la Compañía Verdescudo.

... ... ...

Seguiremos con las venturas y desventuras en Vogler del grupo. Pronto más.

Y ahora fichas de los personajes en el estado que estén conforme acaben la aventura rolatada:

Héroes de la Saga Verdescudo V.2.0

 

Marcados saludos.-





Red de Rol

via Crónicas del Clan Lobo Gris

August 14, 2026 at 01:21PM

Conflicto: La Guía de África para CP2020 (Viaje y Consejos para sobrevivir) (por Deric «D» Bernier)

Conflicto: La Guía de África para CP2020 (Viaje y Consejos para sobrevivir) (por Deric «D» Bernier)

Conflicto: La Guía de África para Cyberpunk 2020 es un suplemento fan para Cyberpunk 2020 creado y escrito por  Deric “D” Bernier, el logo está creado por Hound, de Blackhammer project. Yo lo he extraído de la estupendísima web de Cyberpunk 2020 llamada Datafortress 2020. Podéis encontrar el original aquí.

En la entrada de hoy, trataremos cómo viajar por África sin morir en el intento.

Puedes encontrar un índice completo de las entradas en la página de Conflicto: La guía de África para Cyberpunk 2020.

Viaje

África posee algunas de las historias más ricas y las culturas más antiguas del mundo, y la única forma de conocerlas es viajando. Desde las pirámides de Egipto hasta las mezquitas de Marruecos. Desde las hermosas noches en el desierto hasta las exuberantes selvas verdes. La fauna, el arte, la gente y los paisajes hacen de África un lugar maravilloso para contemplar todo lo que la Tierra tiene para ofrecer. Sin embargo, el encanto de África es engañoso, ya que bajo esa fantástica belleza se oculta un peligro difícil de imaginar.

No importa dónde te encuentres en África, viajar es peligroso. En las ciudades debes estar constantemente alerta ante carteristas, atracadores, fanáticos religiosos, ladrones, violadores, policías y militares corruptos, mendigos, secuestradores y estafadores. Tu restaurante o hotel puede ser bombardeado (sin importar lo lujoso que sea), tu coche puede ser robado a punta de pistola o incluso podrían matarte por guiñarle un ojo a una chica bonita. Las enfermedades son la principal causa de muerte, y contraer malaria o disentería puede significar tu final. Las prostitutas suelen portar toda clase de enfermedades y el agua potable a menudo está contaminada.

Fuera de las ciudades la situación no mejora. Las minas terrestres siguen siendo comunes en muchas zonas debido a conflictos pasados y presentes. Las carreteras en el interior apenas existen y, en la selva, suelen ser simples senderos de un solo carril cubiertos por la vegetación. Los controles militares y policiales corruptos son frecuentes, al igual que los bandidos y rebeldes. La mayoría de los vehículos civiles no tienen faros, por lo que viajar de noche resulta especialmente arriesgado, sobre todo porque sus conductores no ven problema alguno en circular a gran velocidad después del anochecer.

En el desierto, si quedas atrapado o abandonado sin vehículo, es muy posible que mueras de sed antes de volver a ver a otra persona. En la selva el agua es más fácil de encontrar, pero los animales, rebeldes y guerreros tribales pueden resultar mucho más difíciles de afrontar. Los puentes suelen ser poco más que unos cuantos troncos, cuando existen. Además, varios animales de gran tamaño son conocidos por atacar vehículos, como los rinocerontes y los hipopótamos.

Viajar en autobús es igual de arriesgado. Al igual que los coches, muchos autobuses carecen de faros y suelen estar literalmente deshaciéndose. Con frecuencia funcionan gracias a motores demasiado pequeños para transportar una carga tan pesada. Cuando un motor se avería, suele sustituirse por el primero que se encuentra, normalmente procedente de un coche compacto o de una vieja camioneta Toyota.

Viajar en tren tampoco es mucho mejor. Los trenes son objetivos habituales de bandidos que los asaltan regularmente, al estilo de los forajidos del Viejo Oeste estadounidense. Además, trenes y autobuses son refugios perfectos para carteristas y delincuentes que simplemente bajan en la siguiente parada antes de que alguien se dé cuenta de lo ocurrido.

En general, el avión es la forma más segura de recorrer largas distancias, aunque eso no significa demasiado. La mayoría de las aeronaves, incluso las que operan desde aeropuertos comerciales, tienen entre treinta y ochenta años de antigüedad. Son utilizadas de manera intensiva, sufren un mantenimiento deficiente y apenas se mantienen unidas. Y eso ni siquiera es el peor problema del transporte aéreo africano. Los pilotos suelen estar mal entrenados y, aunque consigas un buen avión con un piloto competente, siempre existe la posibilidad de ser derribado por fuerzas militares o rebeldes mediante misiles tierra-aire.

Con diferencia, caminar es el medio de transporte más peligroso, ya que te deja completamente vulnerable ante cualquier amenaza.

Si eres turista en África, básicamente llevas una diana pintada en el pecho, especialmente si eres caucásico. Para gran parte de la población africana existe poca o ninguna diferencia entre un estadounidense, un canadiense o un europeo: simplemente eres otro diablo blanco que come bebés y tortura ancianas por diversión. Debes ser extremadamente cuidadoso.

También es importante conocer las culturas y costumbres de los lugares que visites. En muchas regiones, especialmente en zonas musulmanas, mostrar demasiado afecto hacia las mujeres, utilizar lenguaje ofensivo, tocar a alguien con la mano izquierda o vestir de forma provocativa puede costarte la vida. Si eres mujer, la situación puede ser diez veces peor.

No hables de política. No hables de religión, a menos que compartas sinceramente la misma fe que las personas con las que conversas. Y, sobre todo, no juzgues las creencias religiosas ni las costumbres de quienes te rodean. Guarda tus opiniones para ti, incluso cuando te las pidan. Mantén siempre una mente abierta y sonríe a todo el mundo. Es mucho más difícil robar o matar a alguien que se comporta amablemente que a alguien que actúa como un imbécil. En resumen: sé siempre respetuoso.

Pide permiso antes de tomar fotografías o grabar vídeos de cualquier persona o lugar. Nunca intentes hacerlo a escondidas. Jamás fotografíes instalaciones gubernamentales, edificios oficiales o soldados.

Evita asociarte públicamente con cualquier grupo o nación, incluso con tu propio país. Averigua siempre dónde se encuentra tu embajada y regístrate en ella tan pronto como entres en un país o ciudad donde exista una representación diplomática. Hazlo también cuando abandones el lugar.

En el hotel, asegúrate siempre de que puertas y ventanas permanezcan cerradas con llave. Es una buena idea dejar encendida la televisión o la radio, especialmente cuando salgas de la habitación. Los robos en hoteles son extremadamente frecuentes, incluso en los establecimientos más lujosos.

Mantén siempre tu dinero, tarjetas de crédito, documentos de identidad y pasaporte bien ocultos, encima de tu persona y repartidos en distintos lugares. Lleva también algo de efectivo para sobornos. Usa un reloj barato y ropa resistente pero económica. Recuerda: cuanto más rico parezcas, mejor objetivo serás. Aunque, por el simple hecho de ser extranjero, la mayoría de la gente asumirá automáticamente que eres adinerado.

Viaja en grupo, nunca solo, y contrata siempre un guía. Lo mismo se aplica a los conductores. La mejor manera de conseguir un guía o conductor fiable es que alguien de confianza en el país lo organice por ti o contratarlo a través del hotel.

Viaja con el menor equipaje posible y paga al gerente del hotel para que custodie cualquier objeto valioso. Hagas lo que hagas, no infrinjas la ley y, especialmente, no consumas drogas. Las penas pueden llevarte a pasar el resto de tu vida en prisión por la más mínima infracción, incluso imaginaria. Si eso sucede, tu embajada podrá hacer muy poco por ayudarte.

Los siguientes consejos han sido extraídos (con ligeras modificaciones) de la Guía de Lugares peligrosos de Fielding.

Cómo sobrevivir siendo un «diablo occidental»

Te guste o no aceptarlo, si eres de origen europeo, o has crecido con filetes de ternera y Pepsi, o incluso llevas ropa tipo Coronel Tapioca, en gran parte de África te tomarán por un estadounidense, un ruso o un europeo.

Incluso el viajero afroamericano acaba siendo visto simplemente como un estadounidense rico cuando busca sus raíces en África negra. En todos los casos, entiende que junto con tu equipaje American Tourister y tus Nike, llevas otro tipo de carga: unos 200 años de imperialismo, operaciones encubiertas, guerras, ocupación e interferencia política. Además, una gran parte del mundo simplemente resiente el hecho de que seas tan malditamente próspero y saludable, y ellos no. Puede que tú no hayas bombardeado Nigeria, ni atacado con bombas inteligentes a niños inocentes congoleños, ni derrocado a cada dictador de África Central, ni disparado contra hutus en Ruanda, ni talado selvas tropicales para criar vacas para tus Big Macs, pero es bastante probable que te culpen de ello.

Aprende o intenta usar el idioma local, aunque solo sea para decir “gracias” y “perdón”. Incluso aprender la frase “me encanta tu maravilloso país” puede ayudarte mucho más que decir “¿por qué demonios no aprendéis a hablar americano?”.

Viste de forma conservadora, evita marcas y logotipos obvios americanos, europeos o japoneses y no lleves signos de riqueza (relojes de oro, joyas, cámaras caras, etc.).

Llama a la embajada local para informarte de lo que se debe y no se debe hacer.

No lleves insignias de la bandera estadounidense, ni repartas pegatinas del Tío Sam, ni discutas sobre política exterior. Concéntrate en aprender en lugar de pontificar.

Sé compasivo, comprensivo y poco comprometido con la situación actual del país. Si eres objetivo de una diatriba antiestadounidense, pregunta a la persona qué haría si fuera presidente de los Estados Unidos. Probablemente le sorprenderá tanto tu respuesta intelectual y pasiva que dejará de estar enfadado.

Objetos simples como las gafas de sol, los coches con aire acondicionado o la falta de habilidades lingüísticas pueden crear barreras y malentendidos.

Saluda a todo el mundo que encuentres en la calle y durante tus viajes. Mira a las personas directamente a los ojos y sonríe. Sé educado, paciente y servicial.

Cómo sobrevivir en zonas de guerra

Recuerda que las guerras pequeñas no son una actividad cuidadosamente planificada ni predecible. Más importante aún: las minas terrestres, los proyectiles, las balas perdidas y las trampas explosivas no tienen afiliación política ni compasión. Ten en cuenta lo siguiente:

Contacta con personas que hayan regresado o que estén actualmente en la zona caliente. No confíes en las representaciones de contactos rebeldes o gubernamentales. Compruébalo tú mismo.

Evita la política; no desafíes las creencias de tu anfitrión, sé firme pero no beligerante al conseguir lo que necesitas. Hablar de política con soldados es como leer Playboy con el Papa: mata el tiempo, pero probablemente no sea un pasatiempo productivo.

No participes en intrigas ni en reuniones que no sean en público. Todavía disparan a los espías. Acepta invitaciones a cenas, té u otras actividades sociales. Conocer a tus anfitriones es importante. No chismorrees ni mientas.

Viaja solo con permiso de la parte que controla la zona. En muchos casos necesitarás múltiples permisos de oficiales, políticos y del comandante regional.

Recuerda que una carta de paso seguro de un grupo “liberador” presentada en un control militar puede ser tu sentencia de muerte. Entiende y aprende las zonas de control y los protocolos para cambiar de bando durante hostilidades activas.

Lleva mucha identificación, documentos, cartas de recomendación y referencias personales. Puede que no te eviten la cárcel, pero podrían retrasar a tus captores lo suficiente como para facilitar una huida.

Lleva fotografías de tu familia, amigos, casa, perro o coche. Porta artículos que hayas escrito o que te mencionen. Una foto de identidad es importante, pero incluso un anuario escolar puede servir como prueba adicional.

Consulta con la embajada, inteligencia militar, empresarios locales y camareros. No te hagas pasar por otra persona, no exageres ni digas pequeñas mentiras. Mantén tu historia simple y coherente.

Vístete y compórtate de forma conservadora. Sé discretamente sociable, afable y escucha mucho. Tus acciones indicarán tus intenciones mientras los locales evalúan si ayudarte. Puede que tarden días en confiar en ti antes de ofrecer asistencia.

Recuerda que es muy inusual que civiles estén deambulando por zonas de conflicto. Si viajas, asegúrate de tener el nombre de una persona a la que vas a ver, un destino final y una razón para pasar por la zona.

Comprende dónde están las líneas del frente, las reglas generales de enfrentamiento, y reúnete con periodistas y fotógrafos (normalmente en el bar del hotel) para entender los riesgos locales.

Lleva bastante dinero oculto en varios lugares y prepárate para salir o evacuar en cualquier momento. Esto implica viajar muy ligero. Elige un lugar para dormir que sea superviviente en caso de ataque de cohetes o artillería.

Visita la Cruz Roja local, la ONU, la embajada y otros trabajadores de ayuda humanitaria para entender la situación. Son una excelente fuente de información sanitaria y pueden ser tu única salida.

Si es necesario, compra y usa un chaleco antibalas o chaqueta táctica. Lleva tu grupo sanguíneo e información crítica (nombre, país, teléfono, contacto local, alergias) en una tarjeta plastificada o escrita en el chaleco. Usa una pulsera de alerta médica.

Lleva un botiquín de primeros auxilios con jeringuillas, antibióticos, agujas intravenosas, anestésicos y analgésicos, además de la medicación habitual. Puede ser útil usar jeringas autoinyectables. Consulta cualquier medicación con tu médico antes de viajar.

Comprende el efecto, alcance y consecuencias de armas de fuego, minas terrestres, morteros, francotiradores y otras máquinas de guerra.

Contrata seguros de vida y salud (y evacuación si aplica) y no mientas. Indica el país específico al que viajarás. Consulta también con servicios de evacuación de emergencia para saber si pueden entrar en zonas de guerra a rescatarte.

Lleva un manual médico de estilo militar para tratar heridas de campo. Haz un curso de primeros auxilios y comprende los efectos y tratamientos de heridas de bala y otros traumatismos graves.

Cómo sobrevivir en revoluciones

Aunque nadie puede predecir un cambio repentino de gobierno, hay cosas que pueden evitar que aparezcas en CNN con los ojos vendados:

Consulta con la embajada para entender la situación actual y facilitar tu evacuación si es necesario. Recuerda que el gobierno local tenderá a minimizar el peligro de los grupos revolucionarios.

Mantente alejado de plazas principales, avenidas centrales, edificios gubernamentales, embajadas, estaciones de radio, instalaciones militares, aeropuertos, puertos, bancos y centros comerciales. Todos son objetivos clave durante golpes de Estado o tomas de poder.

Si empiezan los problemas, llama o haz que alguien contacte con la embajada inmediatamente con tu ubicación. Mantente fuera de las calles y, si es necesario, muévete solo de día y en grupo. Alójate en hoteles grandes, en habitaciones interiores del segundo o tercer piso. Cambia moneda extranjera a divisas occidentales si es posible. Reserva un vuelo de salida.

Comprende los distintos métodos de salida rápida. Reúne horarios de vuelos, información de trenes y consulta alquileres privados de coches o aviones. Evita viajar por tierra si es posible.

No hables sobre opiniones del régimen anterior o del actual. Finge ignorancia mientras esperas a ver quién gana.

Mantén tu dinero en dólares estadounidenses y exige pagar en esa moneda. No dependas de tarjetas de crédito ni cheques de viaje, y no temas pedir descuentos, ya que nadie sabe qué valor tendrá la moneda antigua.

No confíes en la policía ni en el ejército. Recuerda que habrá muchas ejecuciones sumarias, palizas y arrestos en los primeros días de un golpe o revolución.

Contrata un conductor/guía/intérprete local para moverte por la ciudad o salir de noche. No dudes en contratar guardaespaldas para tu residencia o familia.

Escucha (o haz que tu guía escuche) la radio o televisión local. Mantente informado de los avances y rumores de la calle. Cuando la embajada organice transporte, realiza la evacuación con tus guías o guardaespaldas.

Cómo sobrevivir en regímenes fundamentalistas

Cuando viajes a un país de orientación fundamentalista o de fervor religioso intenso, recuerda sonreír, ocuparte de tus asuntos, respetar sus costumbres y dejar tus opiniones personales en casa. Algunas religiones son más tolerantes con los forasteros ruidosos y groseros, pero zonas como Argelia pueden ser muy intolerantes. Es una situación delicada si eres “no creyente”, arriesgada si eres judío y más seguro simplemente ser cristiano si te lo preguntan.

Los musulmanes suelen ser más conservadores en zonas rurales y países menos desarrollados. A pesar de lo que dicen otras guías, los musulmanes entienden que los cristianos tienen costumbres diferentes y no te van a cortar la cabeza por cometer un error social como pasar el falafel con la mano izquierda.

Ten mucho cuidado con el comportamiento sexual, la conducta en lugares religiosos y la actitud hacia mujeres y objetos sagrados. La ropa provocativa, los gestos obscenos, profanar el Corán, robar o insultar al profeta o a las mujeres puede meterte en problemas serios.

No hagas proselitismo, ni prediques, ni realices funciones religiosas sin permiso del gobierno local. No uses símbolos religiosos ni expresiones que mencionen a Cristo, Alá, Dios u otras entidades religiosas.

Lee y comprende el Corán y los principios del islam. Muchos musulmanes se impresionarán de que lo hayas leído y de que hagas preguntas sobre su religión.

Puedes decir que eres cristiano, pero expresa interés por conocer el Corán y el modo de vida islámico. Ser “estudiante de todas las religiones” puede funcionar como postura neutral. Pero ten cuidado: estudiantes y hombres mayores suelen estar encantados de predicar la palabra de Alá a posibles conversos.

Si eres judío y viajas a una zona islámica fundamentalista, tu vida puede estar en riesgo si lo declaras o si expresas opiniones prosemitas. También existen tensiones fuertes entre ramas suníes y chiíes del islam.

No aprietes demasiado al dar la mano; puedes tocarte el pecho tras el saludo tradicional musulmán. La mano izquierda se considera impura porque se usa para la higiene personal en zonas rurales. En algunos lugares también es habitual orinar en cuclillas, lo que contrasta con las costumbres occidentales.

Vístete de forma limpia y conservadora. Quítate los zapatos en mezquitas y templos. No apuntes con la planta de los pies hacia otras personas. Usa la mano derecha para comer, saludar y pasar objetos. Es común que los hombres se saluden con besos en las mejillas. El viernes es el día sagrado, y el resto de normas te las indicarán tus anfitriones.

Pide permiso antes de hacer fotos. No insistas ni dispares imágenes a escondidas. No fotografíes mujeres, ancianos o enfermos. No te suenes la nariz en público. No comas mientras caminas. No admires objetos en casas ajenas (pueden sentirse obligados a regalártelos). Se esperan regalos cuando visitas hogares. Evita muestras de afecto en público y no prestes atención excesiva a las mujeres. La lista continúa, pero no se trata de entrar en paranoia: simplemente respeto.

Infórmate sobre las culturas de cada región y pregunta cuando tengas dudas.

Cómo sobrevivir en dictaduras brutales

¿Alguna vez has querido ver The Killing Fields 2? ¿Qué tal el Congo? ¿O has querido ver ejecuciones en directo en “Friday Night Live”? Ve a Chad o Nigeria. No has viajado realmente hasta que has estado en los últimos países del mundo donde aún se puede decir realmente “éste es mi país mi fiesta y gobierno como quiero”.

No hables de política con nadie. Normalmente tampoco es que haya política de la que hablar. No continúes conversaciones iniciadas por desconocidos: sonríe y di “No comprendo”. Sí, en estos lugares puedes permitirse ser paranoico.

Evita hablar con locales; pueden ser interrogados después o convertirse en sospechosos. Usa a tu guía para seleccionar con quién relacionarte. No hay mucho de qué hablar en estos lugares.

Si alguien te entrega cartas o postales, no se lo digas a tu guía ni las envíes dentro del país. Esperarán que las envíes desde fuera.

Muchos países autoritarios vigilan a los extranjeros. No te sorprendas si te siguen; incluso pueden discutir quién te sigue. Al menos no te robaran ni te asaltaran en la calle.

En el lado negativo, espera registros de habitación y equipaje cuando no estés presente. Recuerda esas cartas que te dieron.

El teléfono y el correo pueden ser interceptados o vigilados. Sé cuidadoso con lo que dices. Asegúrate de que tu habitación esté bien cerrada.

Cualquier infracción legal, real o imaginada, puede tener consecuencias graves. Tu consulado o embajada tendrá poca capacidad de ayuda. Evita las drogas.

Si eres periodista, activista o similar, puedes ser considerado una amenaza tanto por el gobierno como por otros actores. Contacta con organizaciones de derechos humanos para conocer riesgos. Los derechos y juicios justos pueden ser prácticamente inexistentes.

Si te preocupan estas condiciones, consulta con Cruz Roja, Amnistía Internacional o Reporteros Sin Fronteras.

Cómo sobrevivir en lugares hostiles

Muchos turistas se sorprenden al ser víctimas de ataques o extorsión en regiones “en recuperación”, donde los precios turísticos son bajos y hay pocos visitantes. El bandidaje es un riesgo real en gran parte de África. La corrupción puede ir desde pequeños sobornos hasta militares que te quiten pertenencias en controles.

Entiende que el soborno es habitual en muchos países, pero no lo confundas con robo. Las claves son: negociar, sonreír, ofrecer pequeños regalos o ignorar. Un obsequio barato puede suavizar muchas situaciones. Una sonrisa y hablar con calma suele funcionar mejor que un “vete al infierno” y marcharte enfadado.

Ten en cuenta que los soldados en controles pueden estar hambrientos, enfermos o empobrecidos. Dispararán si no te detienes. También pueden alterarse si los enfadas. Mantén la calma, sonríe y sigue hablando.

Habla con la embajada local y pregunta qué hacer si eres arrestado, seguido o acosado. Lleva su contacto siempre encima. Pide nombres de comandantes o figuras importantes: los nombres escritos tienen más peso que la simple mención.

Permanece en rutas turísticas claras, asegura tu equipaje y prepárate para posibles robos. Nunca viajes solo. Usa guías locales recomendados.

Quédate en grandes ciudades y hoteles importantes. No salgas de noche. Llama antes de visitar a alguien y confirma al regresar.

Si es posible, vuela entre ciudades y organiza transporte con antelación.

Prepárate para intimidación constante por parte de policía o militares. Mantén la calma, insiste en tu inocencia y busca la embajada o una figura local influyente si es necesario.

Recuerda que la policía puede intentar quedarse con objetos confiscados. Muestra tus pertenencias importantes pero no las entregues. Si se llevan tu pasaporte, acompáñalos e insiste en hablar con un superior.

Mantente informado de la situación política y militar. El secuestro, la extorsión y el asesinato son riesgos reales en estos entornos.

Cómo sobrevivir en autobuses

Hay una razón por la que tantos autobuses del “Tercer Mundo” están cubiertos de símbolos religiosos, frases y oraciones pintadas: una vez que cierran a presión las puertas y las ruedas tambaleantes empiezan a rodar, tu vida queda en manos de una fuerza superior.

Si viajas en minibuses, recuerda:

No viajes de noche. La mayoría de estos vehículos hacen que los taxis de Nueva York parezcan seguros.

Evita zonas montañosas y/o condiciones invernales. Vuela si es necesario.

Lleva agua y comida contigo; espera siempre retrasos y desvíos inesperados.

Pregunta si la ruta pasa por zonas de bandidos o grupos terroristas. Puede sorprenderte quién controla el campo.

Siéntate cerca de una salida o en la parte superior. Al menos asegúrate de estar cerca de una ventana abierta. Sigue la regla SAT: sé amable con todos, tu compañero de asiento podría ser un comandante rebelde.

Hay un problema intrínseco a que el viaje sólo cueste 83 centavos: no se compran muchas pastillas de freno con ese dinero.

Recuerda que el equipaje en el techo es presa de ladrones. Mételo en una bolsa de basura, un saco de lona o escóndelo bajo otras maletas.

Los ladrones de bolsillos acechan cuando te duermes y te sacan el dinero. Guarda el dinero en los zapatos si es necesario.

Cómo sobrevivir en taxis

Elige el taxi tú, no dejes que él te elija a ti.

Nunca subas a un taxi con otro pasajero dentro.

No uses taxis informales; pregunta al personal del aeropuerto cuánto debería costar el trayecto y acuerda el precio antes de subir.

Mantén el equipaje en el asiento trasero, no en el maletero.

Memoriza las palabras locales para “no”, “sí”, “alto” y “cuánto cuesta”.

Pide al hotel o al guía que negocien el precio.

Es una regla global que los taxistas nunca tienen cambio. Pregunta antes de pagar billetes grandes.

Muchos taxis pueden contratarse por tarifa fija como conductor-guía.

No digas al taxista adónde vas ni cuándo te vas.

Cómo sobrevivir en automóviles

Hay poco que no se haya dicho en educación vial: velocidad, alcohol, carreteras malas y los otros conductores matan.

Conducir en países en desarrollo no es seguro. Si puedes, usa transporte con chófer.

Conoce las señales y normas locales.

Evita conducir si puedes. Nadie planea tener un accidente por la mañana.

Evita conducir de noche, con mal tiempo o fines de semana. La niebla, la lluvia y los conductores ebrios matan.

Evita carreteras en países de alto riesgo.

Reduce la velocidad.

Usa cinturón de seguridad, coches grandes, mapas y conducción diurna.

Si puedes, contrata conductor.

No conduzcas cansado ni con jet lag.

Cómo sobrevivir en barcos

No es fácil dar reglas generales, pero:

Aprende a nadar o flotar. El pánico mata.

Lleva chaleco salvavidas o ten acceso rápido a uno.

No viajes en barcos sobrecargados.

Evita mal tiempo y temporadas de monzones o huracanes.

Evita zonas con piratas.

En barcos grandes, atiende a las instrucciones de seguridad.

Lleva una mochila pequeña impermeable con documentos, agua y suministros básicos.

Cómo sobrevivir volando

Si tienes que elegir, vuela. Es peligroso, pero menos que el resto.

Usa aerolíneas con buenos registros de seguridad.

Prefiere vuelos directos entre grandes aeropuertos.

Evita mal tiempo o vuelos nocturnos si puedes.

Evita aviones pequeños o aeródromos precarios.

Evita aerolíneas prohibidas en países desarrollados.

Evita vuelos militares o zonas de conflicto.

En general, el avión es el medio más seguro.

Cómo sobrevivir en trenes

Pregunta si la ruta es objetivo de bandidos.

En algunas regiones hay ladrones dentro del tren.

Esconde objetos de valor.

El final del tren suele ser más seguro.

Mantén el equipaje contigo.

Sé amable con el conductor.

Consejos para viajes de negocios

Cuidado con estafadores en aeropuertos y hoteles.

No aceptes ir a ningún sitio con desconocidos.

Evita restaurantes turísticos.

Vístete de forma discreta.

Haz copias de documentos importantes.

No muestres datos personales en equipaje.

No hables de planes con extraños.

Usa relojes baratos y evita joyas.

Memoriza las salidas de emergencia.

Varía tus rutinas para evitar secuestros.

Evita asientos de avión demasiado “estratégicos”.

No lleves medicación sin etiqueta.

Lleva pequeños regalos para aduanas o conductores.

Supón que tus llamadas pueden ser escuchadas.

Vigila tu bebida.

No uses señales de “limpiar habitación” sin pensar.





Red de Rol,Rol

via Sayko 2K20

August 14, 2026 at 10:01AM