domingo, 12 de julio de 2026

Cuaderno de bitácora del Crucero Estelar «Dormidito»: Es una galaxia muy rara

Cuaderno de bitácora del Crucero Estelar «Dormidito»: Es una galaxia muy rara

El Crucero Guaufy Dormidito orbitando un planeta amarillo, en cuyo espacio se libra una batalla entre naves cuadradas azules y naves triangulares verdes

No hace mucho tiempo tuve una conversación con Metacorsario (anteriormente conocido como PequePirata) sobre la campaña de los guaufys que reseñaba hace ya tres años. Fueron unas partidas que jugamos en una ambientación totalmente adaptada a lo que a él le encantaba en aquel momento, utilizando para ello el reglamento de Cuentos Extraordinarios de Martin Lloyd (y publicado por fin en español por HT Publishers).

Pues cómo habrán sido aquellas partidas, que él aún las recordaba tres años después con mucho cariño, sobre todo algunas de las escenas como la de aquel Sol que hablaba.

Un momento. ¿Un sol parlante? Francamente, no me sonaba algo así. Me metí en el blog, revisé el artículo de antes… y nada, en ninguno de los capítulos sale nada sobre un sol parlante.

«Que sí, papá», y Metacorsario siguió mencionando otros sucesos y detalles. Cosas que ya me iban sonando más, porque empezaron a venirme algunos fragmentos a la memoria, solo que yo los recordaba de manera diferente. Entonces me vino el recuerdo: Un momento ¡si ya había escrito sobre todo eso! ¿Cómo es que no estaba publicado?

Entré en la sección de entradas del blog… y efectivamente, ahí estaba. Resultó que había anotado todo lo que ocurrió en la tercera partida, pero estaba en ese sepulcro de entradas a medio definir conocido como Los Borradores del Blog.

Así que nada, para que quede para la posteridad, y en favor de mi propia memoria, he decidido ponerme manos a la obra y martillear aquel chorreo de anotaciones en bruto para darle forma de artículo más o menos decente.

Y es por eso que aquí van las siguientes anotaciones del Cuaderno de Bitácora del Crucero Estelar «Dormidito»

Entre bambalinas

Al retomar la partida, allá por enero de 2024, dedicamos un poco de tiempo a redefinir las habilidades del Capitán. Hasta entonces tenía Correr y Saltar D12, Ser Cuqui D10, Sabe Trepar D6 y Ser Valiente D8. Que es muy cuqui y muy guaufy, pero no tenía absolutamente nada que ver con comandar una nave.

Después de pensar bastante y de decidir que había que meter el d20 también (como dado rolero por excelencia), la hoja del Capitán HHUI ahora quedó así

«Es bueno en Combate D12, Comandar Tropas D20, Es Valiente D8 y Sabe Pilotar D10»

Lo siguiente fue dar un poco de contexto al por aquel entonces PequePirata sobre tamaños en el espacio. Más que nada, por asegurarme de que ambos estábamos en la misma página al visualizar un guaufy gigante, casi tan grande como la Tierra, moviéndose por el espacio.

Y para ello le enseñé dos vídeos, para que se hiciera una idea del tamaño real de las cosas. El primero, este sobre sobre comparación de cuerpos celestes:

Y este otro, que da una idea de cuánto espacio hay en realidad entre los planetas de nuestro sistema solar.

Este último vídeo creo que quedó muy bien para ilustrar que, aunque el Crucero guaufy tuviera dos o tres veces el tamaño de La Tierra, aún sería apenas una canica en mitad de un desierto.

Y establecidos la nueva hoja del capitán y la perspectiva correcta sobre el espacio exterior, ahora sí, podíamos ir al clásico…

«En el capítulo anterior…»

—¡Capitán, los motores están a plena potencia, pero no conseguimos escapar del agujero negro!

El Capitán HHUI pidió comunicación directa al hangar donde los Crokis, los alienígenas que acababan de salvar, estaban reparando sus naves.

—¡Crokis! Acabamos de llegar a esta galaxia, no tenemos ni idea de a dónde ir. ¡Necesitamos unas coordenadas de hipersalto, o todos seremos engullidos por ese agujero negro!

Los Crokis dejaron de reparar sus naves y se miraron. Después de cuchichear un momento entre ellos, unas coordenadas de hipersalto aparecieron en la pantalla del ordenador central.

—¡Lo tenemos, Capitán! ¿Saltamos?

El Capitán dudó. No le había gustado nada aquel cuchicheo de los Crokis. ¿A dónde les estaban enviando?

Un estruendo desgarrador recorrió toda la gigantesca nave, haciendo parpadear las luces.

—¡Los propulsores traseros están comenzando a desprenderse!

El Capitán dejó de dudar. —¡Saltamos!

Y ¡BAM! el inmenso Crucero Dormidito desapareció a la velocidad de la luz.

¿A dónde? Pues…

Capítulo 3: Es una galaxia muy rara

… aparecieron al lado de un planeta que parecía verde, orbitando alrededor de una estrella roja.

Aquí el PequePirata pudo exhibir orgulloso sus conocimientos, observando que el color rojo de la estrella debía significar que le quedaba poca vida a ese sol. Y claro, habiendo salido de una situación en la que un planeta se acababa de convertir en un agujero negro, estaba preocupado por que pasara de repente algo similar.

Entonces se me ocurrió emplear Asistente de Google como si fuera el ordenador, para preguntarle con voz cuánto tiempo le suele quedar a una estrella así. Y el «ordenador de la nave» respondió que en teoría aún le quedaban millones de años, lo cual tranquilizó bastante al Capitán.

El Crucero Estelar se puso a orbitar el planeta verde, escaneándolo con sus sensores a fondo para buscar un lugar de aterrizaje… y entonces el foco de PequePirata cambió. Resulta que el Capitán HHUI quería tomarse un café, así que descubrimos cómo era el interior del Crucero. Resulta que las calles dentro del Dormidito tienen dos niveles: el de tierra, donde van los guaufys normalmente paseando a pie yendo de tiendas, y el de aire, donde los guaufys sobrevuelan en patinetes flotantes, también con su propia línea de tiendas.

Y esto es lo que puede hacer la IA ahora mismo, con apenas un par de iteraciones. Comparado con lo que me daba hace justo tres años, nada que ver.

Por fin el Capitán llegó a una cafetería y pudo tomarse su café, no sin antes darles una pequeña charla a unos soldados guaufys sobre el destino del Dormidito y todo lo que había pasado hasta el momento, para levantarles el ánimo.

Sin embargo, como no podía ser de otra manera, la tranquilidad duró poco. De pronto comenzó a sonar una alarma en el comunicador del Capitán. Hacía falta que volviera al puente de inmediato.

Nada más llegar le informaron de que el planeta se había empezado a mover hacia el Crucero. Al principio habían pensado que era la nave la que estaba perdiendo altura, pero no, es que ¡se estaba moviendo activamente hacia el Dormidito! Al Capitán, por supuesto, aquello no le hizo gracia y mandó maniobrar para alejarse del planeta. Pero cuando aumentó la velocidad, resultó que ¡el planeta también!

Aquello se había convertido en una persecución. Y no sólo eso, en las pantallas se apreciaba que en el planeta había aparecido una fractura inmensa que cruzaba su superficie. Aquello poco a poco se iba pareciendo cada vez más a una especie de boca que amenazaba con comerse el Crucero entero.

Desesperado al ver que no conseguían poner distancia, el Capitán HHUI mandó virar y fijar el rumbo hacia la estrella roja, a ver si así conseguían que el planeta desistiera de perseguirles. No fue así, y aunque iban aumentando más y más la velocidad, el planeta no se quedaba atrás. Todo lo contrario, estaba consiguiendo acortar las distancias poco a poco.

Al acercarse más al sol, los científicos guaufys descubrieron con sus sensores que había algo alrededor del sol al que se estaban dirigiendo. Parecía que estuviera envuelto en una especie de capa traslúcida. Y justo en ese momento se encendieron los indicadores de «señal de transmisión entrante».

El Capitán ordenó pasar la comunicación a las pantallas. En ellas apareció lo que parecía ser un representante de una especie de Patos Robot, que ni saludó. Se limitó a preguntar una y otra vez, con voz robótica, por un tal «tesoro de Nesquens».

Me parece que el puente de mando de una nave tan enormérrima debería ser mucho más amplio, pero gasté los límites de uso diario tratando de ajustar esa tontería. Al final me conformé con esto, que tampoco está muy mal.

Nadie tenía ni idea de qué era aquel «Nesquens», por supuesto. Pero a la velocidad que iban no tardaron mucho en estar tan cerca de aquella capa traslúcida que ya podían ver de qué se trataba. Parecía una especie de red de energía algún tipo, en cuyas nervaduras podían apreciarse aquí y allá algunos Patos Robot similares al de la pantalla.

El Capitán HHUI no tenía muchas opciones, con aquel planeta verde justo detrás. Dio la orden de mantener el rumbo y apuntar todas las armas del Dormidito a uno solo de los nodos de aquella red.

Todas las armas de una nave del tamaño de medio planeta Tierra, abriendo a la vez fuego sobre un solo punto. Semejante potencia de fuego concentrada ¿cómo no iba a lograr hacer un agujero en aquella red de energía?

La parte buena es que el agujero era suficientemente grande como para que pasara el Crucero guaufy, aunque no tanto como el planeta que los perseguía. La inmensa red se abombó peligrosamente cuando aquel cuerpo celeste impactó contra ella… pero la red resistió. La gigantesca boca del planeta chasqueó de furia y frustración hacia el Dormidito, que se le escapaba en su loca carrera hacia el sol.

¿La parte mala? Cientos de miles de Patos Robot habían saltado desde la red a la superficie del Crucero, buscando cualquier rendija en el fuselaje para asaltarlo y tomarlo. El Capitán HUUI dio la orden y cientos de miles de soldados Guaufy salieron a presentar batalla y expulsar a los invasores.

Dicho así no parece gran cosa, pero es que hay que recordar que el Dormidito tiene el tamaño de un planetoide de miles de kilómetros de longitud y unos cuantos cientos de anchura. Es decir, aquello era una guerra a escala planetaria sobre un Crucero que se estaba desplazando a toda velocidad hacia una estrella roja.

No sé vosotros, pero incluso sin límite de presupuesto en efectos especiales, mi cabeza es incapaz de abarcar la inmensidad de una escena así.

Aquí tuve que cambiar de Gemini a ChatGPT para que conseguir algo que representara (de lejos) tanto la escala como la dirección en la que iba el Dormidito. Y aun así, tampoco.

Y pese a la magnitud tan absolutamente masiva del evento, me resultó… ¿disonante? que se resolviera con una tirada de dado. «Una escena absolutamente cósmica, resuelta con una tiradita chiquitina para avanzar». Pero así es este sistema. Una sola tirada bastó para que el ejército guaufy aniquilara completamente a los Patos Robot. Aunque ya se sabe cómo son estas guerras mundiales, que luego te acabas encontrando grupos de combatientes en islas remotas que aún no saben que la guerra se acabó… pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión (Michael Ende dixit)

Volviendo al plano macro, resultó que la red de los Patos Robot era tan amplia que no sólo encapsulaba las inmediaciones del sol rojo, sino que también contenía a dos planetas que lo orbitaban. Uno era de color blanco y el otro de color marrón. El Capitán HHUI mandó hacer un escáner rutinario sobre ambos cuerpos celestes… y resultó que uno parecía estar hecho de azúcar y otro de chocolate.

Sí. Nesquens. Chocolate. Azúcar. Denunciadme.

El Dormidito puso rumbo hacia el planeta de azúcar y, cuando se colocó en órbita, los científicos guaufys captaron que algo extraño pasaba en la superficie del sol rojo. Una inmensa línea oscura apareció, ensanchándose y trazando una curva en su ecuador. Al mismo tiempo, dos manchas solares redondas se formaban sobre la línea oscura. Aquello iba pareciéndose a una cara.

Y efectivamente, el Sol Rojo les habló.

Les contó que los Patos Robot le habían hecho prisionero en aquella red porque pensaban que él tenía información sobre el «tesoro de Nesquens», pese a haberles asegurado infinitas veces que él no sabía nada. Es más, los planetas de azúcar y chocolate se los habían puesto los propios Patos Robot. Y, por si fuera poco, en Idioma Antiguo de la Galaxia «Tesoro» significaba «azúcar» y Nesquens significaba «chocolate».

Clarísimamente se trataba de un fallo en la comunicación Patos Robot – Sol Rojo. Pero esto no era Star Trek ni el Capitán HHUI estaba aquí para diplomacias. Aquí había un prisionero que necesitaba ser liberado, así que hizo virar al Dormidito de vuelta hacia la red. Si antes habían conseguido abrir un agujero aniquilando un solo nodo de la red ¿cuántos harían falta destruir para que la red entera colapsara?

Los científicos guaufys trabajaron a toda prisa en los laboratorios del Dormidito y consiguieron calcular la cifra exacta: necesitaban destruir ¡al menos veinte! Y claro, los Patos Robot no se iban a quedar cruzados de brazos, digo, de alas.

Y así comenzó una batalla espacial inconmensurable, tan absurdamente llena de efectos especiales, explosiones inmensas, cientos de miles (por no decir millones) de individuos combatiendo, miles de armas de escala capital (algunas del tamaño de continentes) disparando, velocidades a fracciones significativas de la velocidad de la luz… que a ver quién es el guapo que hace una imagen sobre esto.

No, ellas tampoco.

Por supuesto, no se me ocurrió pedirle veinte tiradas de dado, pero fue una cadena de tiradas muy emocionante hasta el final. Y es que cada resultado en el dado suponía ese mismo número de Nodos que conseguían destruir, pero en el sistema de Cuentos Extraordinarios el 1 o el 2 son fallos. Eso quería decir que, aunque destruían esa cantidad de nodos, resultaba que una sección entera del Dormidito que resultaba inutilizada o destruida. Y claro, os podéis imaginar la cara de Metacorsario cuando la mitad de los propulsores dejaron de funcionar.

Pero lo dicho, aunque fue una batalla muy reñida y llena de tensión, al final los guaufys consiguieron su objetivo, volatilizando casi treinta núcleos de la red y consiguiendo que se desvaneciera del espacio como una inmensurable (me estoy quedando sin adjetivos de esta escala) pompa de jabón. El ejército de Patos Robot, derrotados por segunda vez, se disgregó por el espacio.

Sin embargo, se habían olvidado de algo. El planeta verde que les atacó al principio, aquel de cual habían huido en esta dirección. Allí seguía, y ahora se estaba aproximándose hacia ellos a gran velocidad.

El Capitán HHUI no se lo podía creer. Habían sufrido muchas pérdidas, sobre todo en la propulsión, y el Dormidito no podía volver a huir. Suspirando preocupado, mandó hacer sonar de nuevo las sirenas de preparación para el combate… y cuando el planeta se abalanzó sobre ellos ¡les pasó de largo y se puso a orbitar alrededor del Sol Rojo! Y, a juzgar por el gesto de la inmensa boca que cruzaba su superficie verde, estaba feliz y contento.

El Sol Rojo les explicó que el Planeta Verde era su planeta original, que se había quedado fuera de la red de los Patos Robot. Y ahora, gracias a los Guaufys, volvían a ser libres y habían podido volver a reunirse. ¡Hurra!

Como agradecimiento, el Sol Rojo reveló una información que dejó de piedra al Capitán HHUI. Resulta que hace mucho, mucho tiempo, había visto un planeta muy muy parecido a la forma que tenía el crucero Dormidito. Un planeta naranja, con salientes parecidos a patitas, hocico, orejas y rabo. Sin lugar a dudas, era el Planeta Guaufy. Y lo había visto orbitando una estrella muy cerca del centro de esta nueva galaxia, en una dirección que el Sol Rojo conocía.

¿Qué pasará en el próximo capítulo? ¿Conseguirán llegar al centro de la galaxia?

Pues después de todo este tiempo no sé si habrá próximo episodio. Aunque a MetaCorsario le ha gustado releer esta entrada… por lo que ¿quién sabe si nos animamos este verano?





Red de Rol

via Padre, marido y friki

July 12, 2026 at 11:30AM

Ghost in the shell para Cyberpunk 2020

Ghost in the shell para Cyberpunk 2020

Como sabéis, Prime Video ha sacado una nueva serie de Ghost in The Shell, que de momento me está gustando bastante aunque, claro, es difícil competir contra la película (una de mis preferidas de todos los tiempos) y contra el manga. Como crítica rápida, el rollo manga noventero no me acaba de convencer, y su tono un poco más ligero tampoco pero reconozco que está muy bien si ignoramos comparaciones.

El suplemento que hoy os traemos para meter Ghost in the shell en Cyberpunk 2020 tiene mucha solera y es uno de los mejores suplementos fans que he visto. Sobre todo recomiendo sus reglas que Red que son las mejores y más sencilla disponibles y quizás las más potables hasta la llegada de los hackeos rápidos de Edgerunners.

Descarga Ghost in the shell pinchando aquí

Créditos

  • CONVERTIDO A CYBERPUNK 2.0.2.0. POR PAUL MINOR ( pminor@pacificnet.net )
  • MATERIAL ADICIONAL DE DERIC BERNIER Y MATEUSZ KREPICZ
  • TRADUCIDO Y AMPLIADO POR RAFAEL PARDO MACIAS (seccion_9@yahoo.es )
  • MAQUETADO por Víctor Mestre (versión actualizada)





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July 12, 2026 at 03:02AM