Estados Unidos ha aprobado el lanzamiento del primero de los 50.000 espejos que reflejarán la luz del Sol a la Tierra durante las horas nocturnas, una iniciativa que ha concitado el rechazo unánime de los astrónomos.
La empresa emergente Reflect Orbital, con sede en Hawthorne, California, afirma que pretende ofrecer «energía limpia y abundante bajo demanda». La compañía asegura que sus sistemas de «luz diurna» artificial podrían aumentar la productividad agrícola, contribuir a las labores de socorro en casos de desastres naturales y permitir que los paneles solares generen electricidad durante la noche.
Pero a muchos astrónomos les preocupa que los haces de luz de los espejos en órbita interfieran con los equipos sensibles de los telescopios y aumenten la contaminación lumínica . «Con 50.000 satélites, eso probablemente significaría el fin de la astronomía terrestre, o al menos de la astronomía óptica», afirma Roohi Dalal, subdirectora de políticas públicas de la Sociedad Astronómica Estadounidense en Washington D.C.
No es la única objeción. Más bien al contario, porque la indignación de los astrofísicos ante el proyecto ha sido unánime, como la expresada por la Sociedad Española de Astronomía, que presentó alegaciones ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, la encargada de autorizar la instalación de los espejos.
Sin embargo, un portavoz de la compañía explicó a Nature que las alegaciones demuestran «una falta de comprensión de nuestra tecnología» y que Reflect Orbital cuenta con medidas de seguridad para garantizar que su tecnología no interfiera con el trabajo de los astrónomos. La compañía ha mantenido conversaciones con científicos y continuará haciéndolo, añade el portavoz. «Los comentarios de la comunidad astronómica ya han influido decisivamente en el diseño de nuestra nave espacial y en nuestros planes operativos».
¿Cómo funciona la tecnología y cuál es el objetivo de la misión de prueba?
Tras recibir la aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, Reflect Orbital planea lanzar su primer satélite, Eärendil-1, a finales de este año, a una órbita de 625 kilómetros sobre la superficie terrestre. Desde allí, la nave espacial, del tamaño de un minirefrigerador, desplegará un espejo del tamaño de una cancha de tenis, pero 28 veces más delgado que un cabello humano.
El espejo se orientará para dirigir la luz solar en varios puntos de prueba, y el equipo de Reflect Orbital evaluará los mecanismos de despliegue y orientación. El primer espejo iluminará una zona de aproximadamente 24 kilómetros cuadrados en la superficie terrestre. La luz se puede apagar a voluntad.
«Este primer satélite será un campo de pruebas, y tendremos la oportunidad de demostrar cómo podemos generar un impacto positivo en el mundo sin llamar la atención donde no se desea», afirma Ben Nowack, cofundador y director ejecutivo de Reflect Orbital. Su equipo ha creado cientos de prototipos de espejos, añade. La compañía planea lanzar más misiones de prueba y está solicitando a investigadores independientes que estudien los efectos de sus dispositivos.
Equipado con un reflector de 18 metros, Eärendil-1 podría iluminar áreas de 5 a 6 kilómetros de diámetro durante breves periodos de tiempo (el nombre del satélite espejo es una referencia al primer personaje de El señor de los anillos creado por Tolkien). El principal objetivo consiste en evaluar la viabilidad técnica de su reflector de película ultradelgada y alta reflectividad.
El objetivo de la compañía es instalar 50.000 satélites con los espejos de aquí al 2035. Pero antes tendrá que vencer la oposición de los astrónomos. De momento solo se ha librado la primera batalla.
Red de Rol
via Transhumanismo, o no.
July 26, 2026 at 10:07AM