En mitad de la recia y polvorienta meseta castellana, en la villa de Bullenos, vino al mundo Gonzalo. Nació en el arroyo, fruto de la unión pecaminosa y nunca reconocida entre un soldado raso de la guarnición local y una pobre demente que mendigaba a las puertas de la parroquia de San Bartolomé. Su infancia no conoció más cuna que una choza maltrecha a las afueras del pueblo, donde malvivía junto a su madre gracias a las limosnas de los viajeros, la piedad de los frailes y algún maravedí que su padre, más por cargo de conciencia que por amor filial, les dejaba caer de vez en cuando de la soldada que le pagaba el señor de aquellas tierras, el conde don Sancho de Monfreire.
Impedido para la caballería, el muchacho sobrevivió en la fortaleza sirviendo como aguadero, criado y esportillero, hasta que los años lo convirtieron en un hombre... si es que a aquello se le podía llamar hombre. Gonzalo creció rechoncho, bajito y con un rostro de rasgos toscos y poco agraciados. Pero lo peor de su estampa no era la fealdad, sino su higiene: desprendía un hedor corporal tan fétido y soberano que las moscas lo cortejaban y los hombres se santiguaban al verlo pasar... Para colmo, Gonzalo jamás hacía el menor esfuerzo por lavarse, y sus ropas, mugrientas y acartonadas, bien podían ser las mismas que vestía el mes pasado o el año anterior.
Cuando su padre decidió tomarlo bajo su tutela, intentó instruirlo junto a don Rodrigo (hijo de don Juan, capitán del castillo) para que fuera escudero y aprendiera a manejar la lanza y el escudo. El resultado fue un desastre. Su alarmante falta de agilidad y su torpeza natural, sumadas a su inmundicia, le ganaron el cruel y eterno mote de «El Puerco».
Cansado de recibir palos en el patio de armas y de ser el hazmerreír de la tropa, Gonzalo suplicó a don Rodrigo que le permitiera probar con las armas de proyectil. Fue una revelación. Aquel cuerpo torpe y maloliente escondía una vista de águila, aguda como ninguna otra en toda Castilla. Tanto su padre como don Juan y el resto de la guarnición quedaron boquiabiertos al ver cómo ponía el ojo allí donde ponía el dardo. Pronto trocó la lanza por una pesada ballesta pesada, demostrando una destreza tan letal que los mismos que se burlaban de él comenzaron a llamarle, con cierto respeto, «El Halcón». Eso sí, el nuevo alias jamás logró borrar el porcino apellido que su olor se había ganado a pulso.
A la edad de veintitrés años, la fortuna pareció sonreírle. Gonzalo contrajo matrimonio con Juana, una de las criadas encargadas de los menús de la fortaleza. Por primera vez, el ballestero conoció algo parecido a la felicidad. Pero la dicha en el medievo es tan efímera como el rocío: solo un año después, un buhonero de lengua viperina y ropas coloridas encandiló a Juana, y esta escapó con él, abandonando su trabajo y a su marido.
Hoy, a sus veinticuatro años, Gonzalo continúa apostado en los adarves del castillo de Bullenos. Su mirada, fija en los caminos de la meseta, busca sin descanso entre la bruma del horizonte. Mientras limpia y tensa el arco de su ballesta, acaricia los virotes con una promesa de sangre grabada en el alma: busca al hideputa del buhonero que le robó a su esposa.
Porque a Gonzalo no le importa que le llamen «el Halcón» por su prodigiosa vista, ni le quita el sueño que le mofen como «el Puerco» por su pestilencia; pero tiene muy claro que, mientras le quede un virote y un soplo de vida, no va a consentir que ningún nacido de mujer le llame «el Buey» por andar luciendo cuernos. Eso nunca.
Reino: Castilla
Pueblo: Castellano
Clase social: Campesino siervo.
Profesión: Soldado
Prof. Paterna: Soldado
Prof. Materna: Mendiga
Familia:
- 3 Hermanos (Primogénito)
- Espurio: Hijo de una concubina pero no reconocido por el padre.
- Está casado pero no sabe donde está su pareja. Sin hijos.
Características primarias:
FUE 15
AGI 15 (reducida a 13)
HAB 15
RES 17
PER 20
COM 15
CUL 5
Características secundarias:
Suerte: 40
Templanza: 60
RAC/IRR: 75/25
PV: 17
Aspecto: 10 (Mediocre)
Edad: 24
Altura y Peso: 1, 95 varas / 90 kg.
Competencias Primarias:
Ballestas 70%, Cabalgar 33%, Cuchillos 60%, Escudos 45%
Competencias secundarias:
Descubrir 65%, Conducir carro 15%, Esquivar 13%, Memoria (Paterna) 45%, Pelea 13%, Sanar 15%, Sigilo 13%, Tormento 45%
Rasgos de Carácter:
9: Tiene graves problemas de peso: aumenta su peso en 60 libras y reduce en -2 su Agilidad.
23: Debido a algún suceso traumático o a un accidente montando, lo cierto es que el personaje le tiene un miedo atroz a los caballos y al resto de cabalgaduras: no le gusta acercarse a ellos, pues los considera peligrosos, y en el caso extremo de que tuviera que montar alguno tendrá un -50% en su competencia de Cabalgar.
78: Es un tipo verdaderamente guarro, incluso para los patrones de la época: nunca se baña —al menos de forma voluntaria— ni se cambia de ropa, lo que conlleva un olor corporal capaz de levantar a un muerto. Cualquier tirada de competencia que implique cierto grado de relación del PJ con otra persona se ve modificada en -25%, como puede ser Seducción, Comerciar o Elocuencia
Éste y otros personajes Jugadores para Aquelarre
se recopilan en el apartado "Recursos para Aquelarre"
Red de Rol
via Perso-Rol
June 7, 2026 at 06:44AM