No nos alejamos de África, por que es en otra de sus regiones menos exploradas donde encontramos nuestro siguiente objeto de interés: Joba, la ciudad del Murciélago.
Localización
Situada en el corazón de la región pantanosa de las riveras río Jiwundu, en la Rodesia del Norte(en los años 20-30 parte de la colonia de Rodesia, hoy Zambia), muy cerca de la frontera con el Congo Belga. Una de las principales explotaciones de la región es el cobre, pero a partir de 1931 la crisis mundial afecta terriblemente al precio del mismo, provocando una profunda crisis económica en toda Rodesia.
El grupo étnico mayoritario de la región son los kaonde, un pueblo de lengua bantú. Llegados en torno a los siglos XVI y XVII a la región desde el norte son fundamentalmente agricultores y, más recientemente, mineros, viviendo preferentemente en poblados grandes, rodeados de cultivos de maíz, sorgo, mandioca, mijo, habas y calabazas. En junio celebran el gran festival de la cosecha o Juba ja Nsomo. Utilizan habitualmente técnicas de tala y quema para aumentar la fertilidad de la tierra.
Otras poblaciones hablan lenguas relacionadas y poseen una cultura similar, como los lunda o los Luvale. La población europea es escasa, centrada en las zonas mineras y en torno al ferrocarril que une la capital (Livingstone, en la fontera sur) con las minas de Ndola, Kitwe, Chingola, Luanshya y Mufulira. A partir de 1929 esta línea enlaza también con los ferrocarriles de la región congoleña de Katanga, que a su vez conectaba con el puerto atlántico de Lobito.
El clima es subtropical, con una estación seca y una estación húmeda (de noviembre a marzo) muy diferenciadas. Los meses más cálidos son octubre y noviembre y julio es el más fresco.
En torno a la ciudad el terreno se eleva de pronto de forma dramática, creando un círculo casi perfecto de paredes increíblemente escarpadas, producto de un remoto impacto meteorítico. La única vía de acercamiento por tierra a la ciudad, sin escalar las paredes, es una estrecha garganta de quebrados perfiles, conocida por los habitantes de la región cercana como el Valle de las Almas Perdidas. Los guardianes de la ciudad no dudan en provocar derrumbamientos o atacar desde el aire a aquellos que pretenden acceder a la ciudad sin ser invitados.
El noveno metal
La principal riqueza de Joba es la presencia de un material excepcional, un compuesto metálico de origen seguramente extraterrestre conocido como noveno metal. Como muestra su geografía, el valle de Joba es producto del impacto de un meteorito hace varios millones de años y se cree que dicho metal llegó a la tierra entonces, siendo descubierto mucho tiempo después por los antepasados de los jobanos. Hoy se encuentra en vetas distribuidas por todo el valle, aunque se desconoce cuanto del metal ha sido ya extraído y cuanto permanece aún en la tierra. De aspecto similar al bronce, pero más duro, tiene la capacidad de negar localmente la gravedad y otras capacidades sorprendentes.
Los jobanos utilizan el metal, junto con arneses que cuentan con alas artificiales y un yelmo que sirve como timón, para volar. Los arneses de vuelo proporcionan cierto nivel de protección ante ataques de toda clase, incluyendo ataques cinéticos, que pierden gran parte de su energía antes de llegar a impactar al usuario, la excepción son las armas forjadas igualmente con un porcentaje de noveno metal que anulan la armadura proporcionada por el arnés. También se dice que el noveno metal anula los efectos de la magia, pero estos efectos sobrenaturales no se han podido recrear de forma experimental.
Equipados así los guardias de la ciudad, conocidos como hombres murcielago, sobrevuelan las montañas que rodean Joba. Ocasionalmente caen sobre grupos aislados para capturar esclavos o para hacerse con materiales y suministros (algunos creen que incluso por el simple placer de matar). Sin embargo, su conocimiento del mundo exterior es limitado, más allá de las regiones circundantes, y tienden a pensar en todos los extranjeros como bárbaros y ladrones despreciables. Su idioma está conectado con la familia khokarsana, y permite cierto nivel de comprensión a quién hable otros dialectos de la familia, lo que parece indicar, al menos, una parte de la historia no registrada de su civilización.
Las capacidades del metal, sin embargo, se difuminan al alejarse de la veta principal, de forma que los arneses de vuelo dejan de funcionar apenas a unos kilómetros de los límites del cráter.
Descripción de Joba
La ciudad está construida de forma monumental, con rasgos que recuerdan a edificaciones clásicas como grandes columnatas, el uso de estructuras parcialmente de noveno metal permite edificios sorprendentemente ligeros y por tanto algunas de las torres son de una altura impresionante. La mayoría de los edificios no son solo accesibles a nivel del suelo, si no que incluyen un tejado plano o altas terrazas para acceder también desde el aire. Algunas salas, como el salón del trono o la sala del tesoro, solo son accesibles a través de estos accesos aéreos de forma que es muy difícil llegar, o abandonarlos, sin un arnés de vuelo.
La tecnología es sorprendentemente avanzada en algunos aspectos y primitiva en otros, por ejemplo, existe un sistema de consolas de comunicación que permite mandar mensajes rápidamente entre puntos distantes de la misma (similar a un interfono) y los edificios cuentan con agua corriente, electricidad (alimentada también por centrales que funcionan gracias al noveno metal), iluminación artifical (habitualmente de un tono azulado) y calefacción centralizada. Sin embargo en otros son sorprendentemente primitivos, por ejemplo en el aspecto armamentístico no han desarrollado armas de fuego o de energía y, por lo general, confían en lanzas, espadas y otras armas cuerpo a cuerpo.
El centro de la vida religiosa y política de la ciudad es el templo del Dios Murciélago, una caverna situada en la pared sur del cráter. La sala principal está parcialmente ocupada por una gran estatura dorada del dios, representado como un gigantesco murciélago con las alas desplegadas. Tras la estatua se abren una serie de cavernas, donde duermen una multitud de murciélagos que son considerados los mensajeros y sirvientes de la divinidad, frente a ella un pozo desciende directamente a las mayores profundidades. Los jobanos ofrecen frutas y sacrificios humanos a su dios, arrojando las ofrendas al pozo.
Una casta de sacerdotes mantiene el templo, gestiona los donativos y realiza los sacrificios. Visten con túnicas rojas y máscaras duradas que recuerdan al rostro de un murciélago. La idea de que en la parte más profunda de las cavernas habita un avatar del dios, un murciélago de tamaño e inteligencia excepcional, no ha podido ser confirmada por nuestros investigadores, pero es creencia universal entre los habitantes de la ciudad.
Las cavernas están llenas de guano, aunque los sacerdotes mantienen un constante flujos de esclavos limpiándolo al menos en la sala principal (luego es utilizado como fertilizante en los campos de la ciudad), pero algunas de las galerías secundarias acumulan años de detritus.
Las dependencias de los sacerdotes, iluminadas por la luz azul del gas, se encuentran a la derecha de la sala principal, separadas por una cortina escarlata del templo y tras cuatro tronos en los que se sientan los sacerdotes principales durante los ritos. Las salas incluyen un transformador, una sala de comunicaciones y un almacén donde guardan cuatro arneses de vuelo y cuatro yelmos, así como una variedad de armas cuerpo a cuerpo.
En el lado izquierdo de la sala un gran gong, cuyo sonido reverbera a través de todo el valle, sirve para dar alertas generales o para llamar a los jobanos a los rituales.
Leyendas
Sea como sea las ocasionales observaciones de los guardianes de Joba han alimentado las leyendas sobre criaturas voladoras misteriosas en la región, la más conocida es la leyenda del kongamato (cuyo nombre en lengua kaondé parece estar relacionado con su costumbre de volcar barcas para después matar a sus tripulantes).
Este supuesto animal es descrito alternativamente como un murciélago gigantesco, un pájaro o como un lagarto alado, de color rojo y una envergadura de entre 4 y 7 pies (entre 1,20 y 2,10 metros). Los autores en criptozoología han tendido a identificarlo a menudo como una especie superviviente de pterosaurio, y esta es la teoría que mantiene el autor que popularizó este nombre y su leyenda en occidente, Frank Melland (1879-1939) en su libro de 1923 In Witch-Bound Africa. Un famoso paleontólogo, el sueco Carl Wiman (197-1944), creía, sin embargo, que esta identificación había sido el producto de la contaminación culutral por parte de paleontólogos y exploradores europeos, con sus ideas modernas sobre estos animales imponiéndose sobre las creencias nativas.
Otro tipo de murciélago gigante africano que podríamos mencionar es el olitiau, aunque su área geográfica (Camerún) se encuentra muy alejada del área que nos ocupa. El biólogo, escritor de ciencia ficción y discípulo de Charles Fort, Ivan T. Sanderson (1911-1972) afirmó haber visto uno de estos en sus propios viajes por África en 1932, que alcanzaba la increíble envergadura de 12 pies (3,40 metros)
También es posible que, a lo largo de la historia, haya habido confusión entre los hombres murciélago de Joba y las arpías que el famoso Solomon Kane encontró durante sus viajes en África.
Arnés de vuelo para Savage World
Volar: Paso 12
Armadura: +4 (Excepto contra armas de noveno metal)
Se utiliza Atletismo para realizar maniobras. Las alas y el yelmo proporcionan ayuda para la estabilidad y la navegación, si son dañados o arrancados las tiradas de atletismo se consideran muy difíciles (aplicando un modificador de -4).
Avatar del dios murciélago para Savage Worlds (Comodín)
Atributos: Agilidad d6, Astucia d6 (A), Espíritu d6, Fuerza d10, Vigor d8
Habilidades: Lucha d6, Notar d12, Sigilo d6
Paso: 4 (8) Parada: 5 Dureza: 9
Habilidades especiales:
- Mordisco (Fuerza)
- Ecolocación, no sufre penalización por mala iluminación
- Miedo
- Tamaño 3
Red de Rol
via Aventuras Extraordinarias
October 1, 2026 at 12:55AM




