miércoles, 17 de julio de 2019

Tank Girl: Chaos Knights: Codex y pintura

Tank Girl: Chaos Knights: Codex y pintura


Una vez si, pero dos ya no...hoy no podía dejar pasar el nuevo vídeo del canal español de Youtube, en español, Tank Girl!
Tank Girl, que es un canal español dedicado a wargames, juegos de tablero, pintura, trasfondo y muchas, muchas, muchas cosas mas. Tremendamente variado, aunque si es cierto que si os gusta Warhammer os vas a sentir a vuestras anchas. Ademas, tiene vídeos muy bien hechos al tiempo que son graciosos. Y suele estar a la última.
Os recuerdo de paso que tiene abierto un Patreon. Podéis ser patrones de esta canal a partir de solo 2 euros. De esta forma, podeis hacer mucho mas grande a este canal y a la comunidad que lo sustenta, para que siga haciendo vídeos de tanta calidad como el que os dejo a continuación.
Recordad:

https://www.patreon.com/tankgirl

En el vídeo de hoy, de poco mas de 16 minutos de duración y que hace el numero 82 de los que hemos puesto en el canal, la Chica del Tanque y cía, nos traen el codex Knights del Caos, recién salido del horno y ademas, la nueva caja del Knight del Caos, que os recuerdo que es un kit doble eliminatorio. Tenemos un repaso a fondo del codex de los Knights del Caos, un unbox con montaje y pintado del Knight del Caos y alguna sorpresita mas que se nos ha guardado en la manga.

No dejéis de ver el vídeo, y si os mola uniros a los mas de 4800 suscriptores que ya lo disfrutan!!!



Red de Rol

via El Descanso del Escriba

July 17, 2019 at 02:11PM

Resumen doble de Warhammer Community (Parte II y final: Hoy)

Resumen doble de Warhammer Community (Parte II y final: Hoy)


Y vamos con el resumen del día de hoy de Warhammer Community. Hoy jueves los de Warhammer Community se han "desbocao"...pero solo un poquito, ya que nos han dejado seis entradas en total. Aunque los pre-pedidos siguen muy presentes, hay noticias muy importantes, que si no fuera por la falta de tiempo y fuerzas, merecerían una entrada propia.
Vamos con ello.

Hoy


Para empezar, la que es la noticia de mas impacto del día de hoy: Habrá una serie de televisión sobre Eisenhorn. Dese hace años, y tras el batacazo de Blood Quest, GW ha acariciado el suelo de llevar a la pantalla de televisión una serie. Ya saco una película de animación, que fue la de Ultramarines (Basada tambien en un trabajo de Dan Abnett) que la verdad a mi no me gusto, pese a tener su momentos. Esto es diferente, ya que será con actores de carne y hueso, por lo que hay darle un margen. Aun así , la presencia de Dan Abnett, aunque sea exterior, en el proyecto puede asegurar un éxito. Por ahora esta, esta en las fases previas, como muy explican, pero es algo firme (Hasta en el Hollywood Reporter se hacen eco de la noticia).




Dejando esto de lado, tenemos una entrada sobre Warcry, explicando tres formas de jugar... y otra entrada mas sobre el mismo juego hablando sobre como escoger banda y anunciando que van sacar dos bandas mas del Caos hasta llegar a ocho (Obviamente). Son estas:



Rematamos con una galería del ejército de Eldar Oscuros de Oliver Wilkening, con una entrada hablando del Asedio de Terra y con un nuevo mapa de Terra para para visualizar en la web oficial de esta parte de la saga de la Herejía de Horus, obra por cierto de Francesca Baerald  (Gracias por el nombre y su web, Pictor Jack).
Y terminamos con el The Regimental Standard de la semana, con una guía de uso y disfrute seguro de las Granadas Vortex para la G.I... que me suena de "algo". Donde la habre visto antes?
¬¬

Y con esto acabamos por hoy.



Red de Rol

via El Descanso del Escriba

July 17, 2019 at 01:51PM

Resumen doble de Warhammer Community (Parte I: Ayer)

Resumen doble de Warhammer Community (Parte I: Ayer)


Como estos días entre el curro y el tiempo, no tengo fuerzas para nada, no he podido subir entradas ayer. Y tengo un montón de cosas que contar, pero me temo que hasta el viernes nada de nada. Aun así os dejo el resumen doble , en dos entradas eso si, de lo que ha dado de estos dos días en Warhammer Community.
Así que empezamos con el día de ayer

Ayer

Ayer martes, en Warhammer Community, hubo cuatro entradas. Que no es mal numero, pero tampoco pensamos que es para tirar cohetes. Entre secciones fijas y que los pre-pedidos dominan el panorama intentando hacerlos mas atractivos, no hay mucho realmente llamativo.

Por un lado tenemos una nueva entrada del Apocrypha Necromundus que nos habla de las Ciudades Colmena y mas concretamente de la Colmena Primus. No esta mal pero no es muy extenso que digamos. Warcry dejo dos entradas: Una es un Index para seguir todas las entradas que salgan sobre el juego en forma de previas y la otra es un Faction Focus (Bueno, "warband focus" en realidad) sobre los Iron Golem. Acabamos con el Rumor Engine de la semana, que nos dejo esta imagen misteriosa:


Sin duda alguna es algo imperial para W40K. Posiblemente y por las pintas, o es algo para un vehiculo o para un Marine, ya que me recuerda mucho a un extra que venia en la caja de los Devastadores de los Marines Espaciales. En cualquier caso es algo de W40K.

Ahora viene la segunda parte



Red de Rol

via El Descanso del Escriba

July 17, 2019 at 01:21PM

Con Stark si, pero con Bucky no

Con Stark si, pero con Bucky no


Bueno, depende de que cosas XD

Pescado en la red



Red de Rol

via El Descanso del Escriba

July 17, 2019 at 12:55PM

El Alcázar de los Cuervos: creación de personaje

El Alcázar de los Cuervos: creación de personaje

Saludos, muníficos lectores.

Prosigo aquí con mi diario de diseño del Alcázar de los Cuervos, mi megacalabozo situado en la España Extraña en tiempos del Cid.

Dadas mis intenciones de jugar el Alcázar con algo reminiscente de D&D básico, la creación de personaje sigue parámetros parecidos. Cambia sobre todo en el alineamiento, la selección de clases (de las que hablaremos en un momento) y en que, al estar toda la campaña centrada en algún punto entre Zamora y Salamanca, el origen de los PJ se determina tirando 1d100 en esta tabla:

1-3. Villaparda de los Alcaides
4-11. Asturias
12-13. Lugo
14-15. Orense
16-17. Santiago
18-19. Tuy
20-21. Astorga
22-23. León
24-25. Toro
26-27. Zamora
28-29. Braga
30-31. Coímbra
32-33. Oporto
34-35. Santarem
36-37. Cantabria
38. Burgos
39. Segovia
40. Soria
41-47. Frontero
48. Guipúzcoa
49-50. Vizcaya
51. Álava
52-56. Aragón
57-61. Condados catalanes
62-62. La Rioja
63-70. Navarra
71-72. Taifa de Almería
73-75. Taifa de Badajoz
76-77. Taifa de Granada
78-79. Taifa de Málaga
80-81. Norte de África
82-83. Taifa de Sevilla
Grupo de PJ listo para la acción.
84-86. Taifa de Toledo
87-88. Taifa de Valencia
89-90. Taifa de Zaragoza
91. Muladí
92. Árabe
93. Bereber
94. Eslavo
95. Franco (Alemania)
96. Franco (Francia)
97. Italia
98. Franco (Países bajos)
99. Franco (Suiza)
100. Judío (vuelve a tirar)

A veces se les puede dejar escoger. A veces. El ser mozárabe, mudéjar, etc. sí queda a elegir.

En lo que respecta a las clases, el guerrero y el pícaro se mantendrían prácticamente iguales. Sí, pícaro y no ladrón o especialista, porque en una campaña de ambientación hispánica es el único sitio donde admito la denominación.

Los principales cambios vienen en las clases de lanzadores de conjuros y el hecho de que no hay clases no humanas, nada de elfos, enanos o medianos, todos humanos.

Para compensar un poco esta ausencia, añado clases de lanzadores de conjuros. En el caso del clérigo, este queda dividido en dos clases:
  • El fraile exorcista, que es un clérigo que pelea mal, pero tiene más conjuros (casi un mago divino).
  • Y el caballero de hermandad militar (por defecto, la ficticia hermandad de [Santa Quiteria). La idea es que el caballero es, mecánicamente, el elfo: guerrero lanzador de conjuros inmune a la parálisis. Para compensar el hecho de que pueda usar magia divina en lugar de arcana, solo tiene tantos espacios de conjuros como un elfo de un nivel inferior: el primer nivel no pueden usar magia porque su fe se está poniendo a prueba.
En este momento vale la pena mencionar que la "magia divina" no es tal en la España Extraña, sino un tipo de magia distinto a la arcana, perfeccionado por los musulmanes e introducido en la Península. Por eso es raro encontrar conjuradores divinos en el resto de Europa y es conocido como "el arte mozárabe". De hecho, pertence al alineamiento mágico, no al divino.

Las clases capaces de usar magia arcana, por otra parte, son tres:
  • El estrellero es en buena medida el mago vanciano más tradicional, con algún añadido como poder leer las estrellas antes de una aventura.
  • El saludador es un mago más popular y rural. Al contrario que el estrellero, no tiene un libro de conjuros, sino que usa objetos encantados para usar magia. Además, puede hacer preparados, pociones y amuletos para almacenar sus conjuros. Es en buena medida un conjurador mucho más "materialista" aunque siga siendo bastante vanciano.
  • Finalmente está el sabio aljamiado, especializado en controlar almugezas, las máquinas y artefactos maravillosos del Alcázar creados con sabiduría mahometana, como autómatas, alfombras voladoras o trampas imposibles. También trata con los genios (de los que puede obtener conjuros) y trastea con alquimia cuando tiene tiempo.
Y eso es todo por ahora, vuelvo al trabajo, que todavía me queda un montón de información que organizar y salas que escribir. ¡Nos vemos en la próxima! Gracias por leerme. Valmar Cerenor!

Ah, y he aquí un mensaje del Gran Maestre de la Orden del Hacha Naranja:

Únete hoy a a la Esforzadísima Orden del Hacha Naranja y apoya Un Paladín en el Infierno en Patreon.




Red de Rol

via Un Paladín en el Infierno

July 17, 2019 at 12:27PM

Los expedientes de la Lavandería: El juego de rol

Los expedientes de la Lavandería: El juego de rol

Tengo que reconocer que me sorprendió mucho la aparición de este Verkami, no porque aparezca un mecenazgo con algún juego de rol nuevo (eso se ha vuelto el pan de cada día) sino porque me descubrió que existía un juego de rol francés basado en La Lavandería de Charles Stross, ¡me avergonzó no saber hasta ese momento de su existencia! En otros tiempos hubiera corrido a buscar el juego de rol original, pero en los tiempos que corren me limité a participar en el mecenazgo y a esperar pacientemente la publicación del libro.


Y bueno, de momento ya lo tenemos en digital y las sensaciones son muy buenas, son 128 páginas a todo color y lo publica No Ctrl-Z Games.


Lo primero que hay que decir, y lo único que no me gusta de este juego, es que su motor es PbtA (Powered by the Apocalypse), no me gusta porque yo soy de juegos más tradicionales, pero tengo que reconocer que en estos últimos tiempos me he acostumbrado a jugar con estos motores y les reconozco sus méritos, sigo sin sentirme lo suficientemente cómodo con ellos como para ponerme a dirigir, pero los juego gustosamente, de hecho tengo buenos amigos que disfrutan mucho con estas mecánicas y supongo que al final me han acabado contagiando su entusiasmo.


Eso si, no estoy nada acostumbrado al lenguaje propio que utilizan estos juegos basados en el motor de Apocalypse World, disculpadme si confundo algún término o si cito alguna mecánica de forma errónea.


Tras un resumen de todo lo que podemos encontrar en este libro entramos de lleno en lo que sería la ambientación.


Aquí se nos explica lo que es la Lavandería, que por resumirlo rápidamente vendría a ser una agencia gubernamental secreta del Reino Unido que se encarga de luchar contra las amenazas sobrenaturales (personificadas en los Mitos de Cthulhu) y de asegurarse de que estas amenazas no lleguen a salir a la luz pública.


Es por lo tanto una especia de Delta Green con un toque de humor británico, para captar la esencia de la ambientación es muy recomendable leerse la obra de Charles Stross, ya que realmente es complicado sumergirse en su mundo sin haberlo hecho, ya que a pesar de que es una literatura con toques de humor es la mar de seria, los Mitos de Cthulhu no se han convertido en un chiste sino que son una amenaza real y palpable que pone en serios aprietos a los protagonistas de los relatos, el punto humorístimo se lo da sobretodo la flema británica de los miembros de la Lavandería y una burocracia absurdamente estricta que logrará desquiciar a los agentes casi tanto como las amenazas extradimensionales.


Por eso es una ambientación que a mi modo de ver no debe ser tomada como de cachondeo, el equilibrio entre el humor y el horror es difícil de trasladar a la mesa de juego pero también es difícil trasladarlo a la literatura y Charles Stross lo hace magistralmente, por eso como os decía antes es muy recomendable que si vas a dirigir esto te leas algunos de sus relatos, y más ahora que los tenemos en castellano tras muchos años de espera: El archivo de atrocidades y Jennifer Morgue.


A continuación se nos explica todo lo relacionado con los personajes jugadores: los agentes. Sus movimientos básicos, los propios de la agencia y los que incluirán cada uno de los seis arquetipos que se pueden elegir: Agente de intervención demasiado especial, Brujo acreditado, Demonólogo geek, Espía de los de verdad (el burócrata), Monstruo domesticado (o casi) y Oficial de las fuerzas realmente especiales.


Además de todos estos movimientos, que serán los que nos ayuden a decidir qué acciones podemos ir haciendo durante las partidas, tendremos otras cosas que definirán la forma de ser del personaje y su rol en la agencia, hay un mecanismo de relojes (mirad al final de todo la ficha y lo entenderéis) que va indicando nuestra evolución en diferentes aspectos del juego, desde nuestra implicación en la agencia hasta el estado de nuestra salud y cordura.


No he comentado gran cosa del sistema pero es sumamente sencillo, en esencia tiraremos dos dados de seis caras con algún modificador y dependiendo del resultado tendremos más o menos éxito consiguiendo nuestro objetivo, por norma general con 10 o más obtendremos lo que queremos, con 7-9 lo lograremos pero con alguna complicación, y con 6 o menos no solo no lo conseguiremos sino que además tendremos problemas al intentarlo.


Este sistema hace que, en esencia, las partidas sean mucho más esquemáticas que guionizadas, es el juego ideal para aquellos que quieran construir una narrativa a partir de ideas sueltas o aisladas, el algo que a mí no se me ha dado nunca bien pero que como jugador he comprobado que funciona, el no tener una trama o un guión no impide que el juego fluya y que se generen situaciones y escenas realmente memorables. En este quinto capítulo se nos muestra un ejemplo de partida, son siete páginas en las que se muestra un esquema con las diferentes ideas y localizaciones a los que podremos sacar provecho.


Y tras este escenario encontramos una serie de tablas y equipo peculiar, es posiblemente la parte de esta ambientación que es más complicada de captar por los jugadores por eso para ellos igual también es recomendable por lo menos leerse el relato El archivo de atrocidades en la que seguimos los pasos de un agente novato, porque si no el jugador va a andar escaso de recursos al empezar la partida, o el director de juego va a tener que entrar en detalle a explicar lo que es el glamur, los sistemas basilisco, la munición de destierro y demás peculiaridades que se esconden en los rincones más sórdidos de la agencia.


Y es que posiblemente lo que más descoloque a los recién llegados a esta ambientación son los nombres y códigos que se utilizan, por ejemplo aquí los prunfudos son conocidos como Hades Azul, cuesta acostumbrarse a la terminología de la ambientación pero bueno, es algo que también puede dar para unos buenos ratos de roleo.


Aquí tenéis la ficha del agente y una muestra de algo que ya habréis ido comprobando a lo largo de la foto-reseña, el arte de este libro es exquisito, tengo ganas de verlo en físico pero la sensación que me ha transmitido es buena.


En resumen esta es una muy buena opción para darle al rol ahora en verano, por lo menos en mi caso es cuando más posibilidades hay de que surjan partidas improvisadas o de un día para otro y para eso este tipo de juegos son ideales, ya que no necesitan una preparación extraordinaria, con tenerlo leído y empaparse un poquito de la ambientación podemos empezar a darle caña a los agentes, hay que tenerlos distraídos mientras esperamos la llegada del código PESADILLA VERDE.






Red de Rol

via  Susurros desde la Oscuridad

July 17, 2019 at 07:00AM

Baile de máscaras — La desaparición de Émilien Duchamp

Baile de máscaras — La desaparición de Émilien Duchamp

Michel Laffount de Gévaudan fue el primero en presentarse en casa de Émilien Duchamp, cercanas las 10 de la mañana y tras terminar sus quehaceres en el ayuntamiento, donde su padre le había buscado acomodo esperando que hiciera carrera política. Era una casa bastante céntrica y tradicional, con porche delantero y patio trasero y un pequeño patio de luz central al que se abrían las estancias. El patio trasero tenía su propia entrada y disponía de cuadra para los dos caballos de la casa (el de Émilien y el de su ayuda de cámara) y un gallinero. Michel la conocía bien y, por eso, se quedó sin habla al ver la cara de preocupación del ama de llaves al abrirle la puerta. Antes de que pudiera decir nada, una potente voz del interior preguntó:

—¿Es mi hermano?

—¿Es mi hermano?

Michel apartó al ama de llaves y entró. En el patio central se giró y miró hacia arriba. Un hombre cercano a los treinta y de familiar parecido con Émilien estaba apoyado en la barandilla, con el ceño fruncido.

—¡Ah, sois Laffount!

El interpelado subió las escaleras en cuatro saltos. Se fijó en que su interlocutor vestía ropa de viaje arrugada y estaba sin afeitar.

—¡Duchamp! Vuestro hermano nos dijo que llegabais ayer.

—Así debía ser, pero la diligencia rompió una rueda. Llegamos esta mañana, hará una hora. El tiempo de enviar mis cosas al hotel y venir a ver a mi hermano, pues habíamos quedado para desayunar. Y me encuentro con que no ha dormido en casa y nadie sabe dónde se encuentra. Iba a ir a casa de Jacques Laffleur, pensando que salieron juntos tras la cena en casa del señor de Carbellac.

Michel meneó la cabeza.

—Ahorra el viaje, pues no cenamos juntos. Ayer llegó Julien y quedamos en almorzar con vosotros dos y luego Émilien se fue, pues ya había quedado para cenar —Y contó a Fernand todo lo ocurrido la tarde anterior hasta la marcha de su hermano.

La desaparición de Émilien llenó de preocupación a los dos jóvenes. Aunque se hubiera quedado a dormir en casa de su anfitrión, algo de lo más indecoroso por otra parte, si estaba cortejando a su hija, tiempo habría tenido de sobra para volver a casa. En cualquier caso, se podía haber visto envuelto en un duelo o en un atraco y encontrarse ahora en algún hospital herido o —y esto ninguno lo dijo en voz alta— algo peor. Fernand ya había pensado en esto, pero el temor de dejar la casa y que, mientras, apareciese su hermano lo había retenido. Con Michel allí, se decidió a salir y preguntar en hospitales y en la guardia. Quedaron los dos en la ruta que iba a seguir, para que Michel pudiera enviarle un mensajero si había noticias. ¡Ah, si Émilien no hubiera sido tan reservado! Pero ni el hermano ni nadie de la casa sabía quién era la joven a la que cortejaba; ni siquiera que existía.

Quedó entonces Michel en el despacho de Émilien, esperando que los hermanos Laffount y Noel Leclair llegaran. Por aburrimiento, se puso a curiosear entre los papeles que había en la mesa, que parecían referidos a algún caso: planos, escrituras, las observaciones del propio Émilien. Y, también, folletos sobre ópera.

Iba a preguntar al ayuda de cámara sobre esto último cuando llegaron los Laffount. Poco después, hacía lo propio Colette Leclair, haciéndose pasar por su hermano. Michel contó todo lo sucedido. A la sorpresa al enterarse de que el joven cortejaba a una dama siguió la preocupación por su destino. En el silencio incómodo que siguió, recordó Michel el tema de la ópera y preguntó al ayuda de cámara.

—Me los pidió la semana pasada y este miércoles, es decir, anteayer, fue a la ópera. No me dijo en ningún momento que fuera acompañado —Reflexionó unos instantes—, aunque iba más arreglado de lo habitual y se le veía nervioso.

—Bueno, ya tenemos algo —dijo Julien.

—Poca cosa, hermano. ¿Ya no recuerdas cuántas óperas pueden representarse un día cualquiera en Chaville?

—No —contestó Michel—. Y apuesto que vos tampoco —Se volvió hacia el ayuda de cámara—. ¿Tenéis la gaceta?

La gaceta era como se conocía informalmente al periódico más popular de Chaville, más centrado en la vida de la ciudad que en las noticias de fuera. Era raro el burgués que no recibía en casa el número semanal. El ayuda de cámara lo trajo al punto y Michel lo abrió sobre la mesa por la sección de cultura.

—Tres hubo: en el Teatro del Reloj, en el Imperial y en la Ópera. ¿El Imperial con ópera? ¡Qué raro!

—En la Ópera de Chaville la familia Duchamp tiene un palco —apuntó el ayuda de cámara.

El oboe encantado —leyó Michel—. Las otras fueron Rodelinda y El barbero de Illion.

—¿El barbero…? Esa no la conozco —comentó Julien.

Colette, que hasta el momento se había mantenido aparte, sintiéndose fuera de lugar, intervino:

—Es del maestro Rosseni. Se estrenó el año pasado en Lucrecio y el mes pasado aquí. Está siendo un gran éxito. En la clase de baile de la señora de Carbellac, todo el mundo hablaba de ella.

Jacques, Julien y Michel se miraron y sonrieron. ¿Qué mejor forma de impresionar a una dama? Resolvieron, pues, acercarse al teatro de El barbero…, el Imperial.

Pero, ah, quedaba el asunto del transporte. Los hermanos Laffount, que vivían cerca, habían venido andando. Colette y Michel, en coche de alquiler. Éste propuso pedir un par de coches, pero Jacques se negó y dio unas monedas al mozo de cuadra de Émilien para que se llegara a su casa a avisar a su cochero.

El muchacho, un rapaz avispado, pilló algunas palabras de la conversación que mantenían los otros tres amigos sobre el desaparecido, la ópera y la misteriosa dama.

—Señor, no sé si será importante: el señor Duchamp me envió el miércoles por la mañana a llevar una carta a la floristería.

El señor Duchamp me envió el miércoles por la mañana a llevar una carta a la floristería.

El señor Duchamp me envió el miércoles por la mañana a llevar una carta a la floristería.

La floristería en cuestión estaba calle abajo y su cartel era visible desde el portalón del patio trasero de la casa. Allá fueron los cuatro jóvenes, aunque sólo Julien y Michel entraron. La floristería estaba regentada por una mujer de mediana edad. Ella y su hija adolescente eran las únicas en la tienda, ocupadas preparando ramos.

Julien fue el primero en hablar, con el aplomo y la voz de mando que se había traído del ejército, y pinchó en hueso.

—No damos información sobre pedidos: nuestros clientes valoran mucho la discreción.

—Entiéndanos, señora: estamos preocupados por nuestro amigo. Ha desaparecido y es posible que la última persona que lo viera sea la joven a la que iban destinadas esas flores.

Quizás Julien, con su encantadora sonrisa y sus buenas maneras, hubiera podido ablandar el corazón de la mujer, pero Michel también entró, empleando un tono amenazante y salieron de la floristería con las manos vacías. Ya se preguntaban qué hacer cuando vieron que la hija salía tras ellos y les hacía señas.

—Yo entiendo lo que dice mi madre y sus razones, pero también me preocupa mucho el señor Duchamp. Es muy querido en el barrio y un buen cliente. Además, debe estar enamorado de verdad: ¡fueron cuatro grandes ramos! ¡Cuatro! Teníamos orden de entregarlos en el Teatro Imperial, en el palco 17A.

Ya tenían algo. En cuanto llegó el coche de Jacques Laffleur, lo tomaron camino del Imperial, no sin antes poner al tanto al ayuda de cámara de lo averiguado, por si volvía Fernand.

Llegaron al teatro pasado medio día. Las tascas y tabernas de la zona estaban aún llenas de trabajadores terminando de comer o tomando un digestivo y el propio teatro bullía en la actividad previa a las funciones de la tarde. Lograron llegar hasta el mayordomo de planta y averiguaron que el palco pertenecía al vizconde de Soirault y que el miércoles su hija acudió con compañía. Jacques y Michel, indagando por las tabernas, confirmaron la historia: la joven hija del vizconde había acudido en compañía de un joven burgués de medio pelo que llegó ¡en un coche de alquiler!

El título de Soirault no era desconocido para Julien ni para Colette: pertenecía a una familia tan antigua como las suyas. Tampoco para Michel: figuraba entre los papeles y mapas del despacho de Émilien.

Allí volvieron después de comer. Fernand había pasado por la casa antes que ellos, aún sin pistas sobre su hermano, y se había vuelto a marchar. Revisaron el despacho con el auxilio del ayuda de cámara y obtuvieron la dirección de Soirault: una mansión al oeste de Chaville, más o menos a la misma distancia que la del conde de Carbellac, pero tierra adentro. Si querían ir debían darse prisa o se les haría de noche.

Cada cual fue, por lo pronto, a su casa, a cambiarse de ropa y tomar su caballo. Media hora después, salían por el camino de poniente. Era un camino bien cuidado, que corría siguiendo la orilla derecha de un arroyo que desembocaba en el Carignan, ya dentro de Chaville. El primer tramo lo hacía a la vista de los arrabales conocidos como los Barrios de Lorne, la peor zona de Chaville. Las últimas chabolas quedaban a no más de doscientos pasos de la orilla izquierda y a esta hora de la tarde vieron a mujeres lavando la ropa y niños desnudos chapoteando en el agua o jugando en el barro de la orilla.

Luego, la campiña se mostró en todo su esplendor, con los brillantes verdes de la primavera. A la izquierda del camino, las mansiones y quintas de recreo se extendían hasta la costa entre bosquecillos, una casi en cada colina. Al otro lado del río, hacia el norte, era terreno para las granjas y los campos de cultivo.

Era una tarde magnífica de primavera y se notaba en el camino: campesinos a pie, burgueses y nobles a caballo o en carruaje, algunos vendedores ambulantes con sus mulas o burros, todos iban o venían de Chaville a su casa o aldea, o iban dando un paseo. A unos y a otros preguntaron nuestros amigos, por si alguien hubiera visto a Émilien la noche antes, mas sin éxito. También se informaron del camino a casa de los Soirault, para no perderse en aquel terreno ondulado, tan indistinguible una parte de otra para el extraño.

Tras una hora de camino, cruzaban el río por un puente de piedra negra que tenía una antigua atalaya a un lado de su cabecera, en la orilla izquierda. A unos quinientos pasos del puente, siguiendo las indicaciones recibidas, tomaron un camino flanqueado por álamos a su izquierda. Al poco, una cancela les indicaba que estaban en tierras de los Soirault.

La mansión del vizconde de Soirault

La mansión apareció a su vista al doblar un recodo del camino, protegida de miradas por un bosquecillo bien cuidado. Era un edificio largo y estrecho, de dos plantas. A la derecha, separados por una galería, estaban los establos.

Un criado los vio aparecer y, cuando llegaron a la casa, el mayordomo ya estaba en la puerta, esperando. Era un hombre imponente de pelo y barba blancos y gesto adusto.

Julien, como el mayor, tomó la iniciativa y los presentó, se disculpó por presentarse sin avisar y preguntó si los podía recibir el señor. Fueron conducidos a una salita, desde donde podían ver el jardín trasero, con su laberinto y su rosaleda, y se les sirvió un refrigerio.

Michel se había quedado fuera. Con una excusa, acompañó al mozo con los caballos a los establos, para comprobar si el caballo o los arreos de Émilien se encontraban allí e interrogar, en lo posible al criado. Se les unió al poco, sin haber descubierto nada.

El vizconde se presentó al poco. Era un hombre de cuarenta y pocos años, aún en buena forma, con el cabello ralo y cano. Conocía las familias de cada cual lo suficiente para hacer las preguntas educadas de rigor antes de pasar al motivo de la visita de los cuatro jóvenes.

—Un amigo nuestro ha desaparecido —dijo Julien—. No volvió esta noche a su casa ni ha dado señales de vida durante la mañana. Se trata del caballero Émilien Duchamp.

El vizconde de Soirault abrió mucho los ojos. Se sirvió una copa de brandy y se sentó en un sillón entre los cuatro jóvenes.

—Se fue tarde, pasadas las 10. Le pedí que se quedara a dormir, pero…

Les contó también que habían conocido a Émilien por un caso que éste llevaba relacionado con un molino en disputa, un litigio enquistado durante décadas. Habían coincidido varias veces y, tras aquello, él y su hija le habían pedido permiso para seguir viéndose.

Cécile Chapelle

Nada más podían hacer allí. Se despidieron del vizconde de Soirault, presentaron los respetos a su hija Cécile, una jovencita de aspecto delicado, de dieciocho o diecinueve años, y, apesadumbrados, iniciaron el viaje de vuelta.

¿Qué había sido de Émilien? ¿Había sufrido un accidente en su vuelta provocado por la oscuridad? ¿Asaltado por bandidos? Su desaparición, ¿se había producido en el camino o en la ciudad? Los cuatro jóvenes cabalgaban en silencio, sumidos en estos pensamientos, mientras miraban a ambos lados del camino, esperando ver un cuerpo o unas ropas. Mas la tarde ya había dado paso a la noche y la luna casi llena, aunque suficiente para iluminar el camino y evitarles traspiés, no lo era para descubrir algo oculto entre las hierbas, matorrales y árboles.

Esto lo pudieron comprobar ya casi llegando a la ciudad, en las cercanías de los Barrios de Lorne. Al pasar por un bosquecillo de álamos, varios hombres les salieron al paso, impidiéndoles cualquier avance o retirada. Uno de ellos era enorme, tan alto como un jinete sobre su caballo y con unas manos tan grandes que la cabeza de una persona en ellas parecería como una bola de petanca. Los otros iban embozados y llevaban en sus fajas grandes cuchillos y navajas y en sus manos, porras y bastones.

El que parecía el jefe iba a rostro descubierto y lucía una sonrisa desafiante. Hizo una reverencia burlona.

—Buenas noches, caballeros. La Compañía de Amigos de Lorne les da la bienvenida y agradece su colaboración en el mantenimiento del barrio.

Julien y Jacques Laffleur, que iban en cabeza y eran los más cercanos al desconocido, cerraron filas y llevaron sus manos a la empuñadura de sus espadas. ¡De ninguna manera iban a dejarse robar! Tras ellos, Colette sentía como su corazón quería escapársele por la boca. Al contrario que sus compañeros, jamás había participado en una pelea o duelo y sólo podía aferrar con manos temblorosas las riendas de su montura. Por detrás, Michel Laffount, que era el que tenía al gigantón más cerca, pensaba rápido buscando una forma de salir de allí sin luchar.

—Señor —dijo al sonriente—, veo que conocéis la zona y estáis al tanto de lo que por aquí pasa. Buscamos a un amigo nuestro. Debió pasar por este paraje ayer noche, a eso de las once, pero nunca llegó a casa. Llevamos todo el día buscando su paradero y seremos generosos con cualquier pista.

El hombre cambió a una postura más relajada y ahora su sonrisa era a la par insolente y amigable. Sus hombres, viéndolo, también se relajaron y tomaron posiciones menos amenazadoras.

—Nada sabemos de vuestro amigo, pues nadie pasó por aquí anoche. Pero hete aquí que, poco antes de que el reloj de Santa Harael diera las diez y tres cuartos, mi amigó André —Y señaló al gigante— encontró pastando un caballo sin jinete ahí abajo, junto al río. Buscamos un trecho aguas arriba y aguas abajo, mas a nadie vimos.

—¿Qué ha sido del caballo?

—Caballero, por favor. Un caballo sin dueño en Lorne es comida para varios días para nuestros hijos y nuestras mujeres.

Julien frunció el ceño, Jacques apretó el puño de la espada, pero Michel metió el caballo entre ambos, cogió su bolsa y se la lanzó al hombre sonriente. El bandido la sopesó y, satisfecho con lo que halló, hizo otra reverencia y con un gesto hizo retroceder a sus hombres, que se fundieron con la noche. Lo último que vieron fue aquella sonrisa de dientes blancos.

Entre unas cosas y otras, no llegaron a casa de Émilien Duchamp hasta las diez. Fernand les esperaba: había hecho traer sus cosas del hotel para quedarse en la casa. Los cinco estaban agotados y agradecieron la cena que les preparó el ama de llaves. Durante la misma, se pusieron al día de las respectivas pesquisas. Era descorazonador: sólo tenían el caballo; las indagaciones de Fernand en la ciudad no habían dado ningún fruto.

—No desesperéis, Fernand. Mañana formaremos una cuadrilla y rastrearemos cada palmo de terreno a ambos lados de ese camino —dijo Jacques—. Registraremos cada matorral, cada trozo de hierba, por si cayó del caballo y está malherido, y preguntaremos en cada granja, por si alguien lo recogió. No pararemos hasta encontrarlo.

—Pediremos ayuda a la guardia —continuó Julien— para que nos preste hombres y así podremos batir más terreno.

—Perdéis el tiempo con la guardia —contestó Fernand con amargura—. Nada van a hacer por el segundo hijo de un caballero pobre de Dupois. Ya me lo han demostrado hoy.

Michel, que había estado meditando en silencio, se unió a la conversación:

—Quizás no hemos llamado a las puertas adecuadas —Sus compañeros lo miraron sin comprender—. Mañana a primera hora me llegaré a casa del marqués de l’Aigle Couronné. Es nuestro amigo y también lo es de media Chaville.

Así terminó aquel viernes 16 de marzo. Todos sentían que cada hora pesaba como una losa e iban perdiendo la esperanza de encontrar a Émilien Duchamp con vida.

Baile de máscaras, 0x01. Con Julien Laffleur d’Aubigne (Alcadizaar) y su hermano Jacques (J.), Colette/Noel Leclair de Dunois (Menxar) y Michel Laffount de Gévaudan (Charlie).

Primera parte de la desaparición de Émilien, con un escenario de investigación contrarreloj. El escenario seguía la regla de las tres pistas, fundamental en estos casos. Aun así, andábamos todos un poco espesos con eso de ser la primera sesión y los jugadores se dejaron algunas muy evidentes (hablaron con el ayudante de cámara, pero no con el resto de los criados, por ejemplo) o la liaron tontamente en otras (la floristería). Como el objetivo de la partida era conocernos todos e ir haciendo el grupo, no permití que esto cortara el ritmo.





Red de Rol

via Cuberterías de Albacete, I&E

July 17, 2019 at 01:47AM