Dios Patrón: Terranus, Dios de la Tierra.
Epitetos: el Padre Tierra, el Centinela de los Bosques, el Labrador del Mundo, el Gran Guardián Verde.
Portafolio: Tierra, Naturaleza, Estabilidad, Ciclos vitales, Agricultura, Fertilidad.
Adoradores: Campesinos, guardabosques, cazadores, parteras, herbalistas, artesanos.
Armas favorecidas: Cayado, guadaña, mazo.
Festividades consagradas: Festival de la Cosecha (equinoccio de otoño).
Organización
El Terranismo es una organización con complejas jerarquías, con un concilio central de Archidruidas, cada uno a cargo de una región territorial en particular. Dentro de cada territorio, el correspondiente ramal regional cuenta con sus propias tradiciones, rangos y principios administrativos. Y si bien no todos comparten la misma visión del Mundo, siempre consideran prioritario respetar la autoridad de los representantes locales de la región.
Los terranistas suelen tener un caracter territorial y muy protector de su zona de origen, siempre prefiriendo permanecer lo más cerca del lugar que les sea posible. Sin embargo, no dejan de ser prácticos cuando los intereses de su región van más allá de sus fronteras.
Siendo su potestad el Mundo natural, suelen preferir alejarse de las grandes zonas civilizadas, aunque los más jóvenes entre ellos usualmente ven las "junglas urbanas" como otro ecosistema más (con su delicado equilibrio y necesidades vitales por resguardar).
A pesar de su desagrado general hacia las ciudades, los seguidores del Gran Guardián Verde no dejan de ser prácticos, y entienden bien el valor del comercio, la agricultura y la inevitabilidad del crecimiento urbano. Es por eso que suelen tener bajo su ala una cofradía de Artesanos en cada región, y al menos una orden de Templarios a cargo de la protección de cada Templo (y el Balance general de la Vida dentro de cada territorio, según la interpretación local de los Dogmas terranistas).
Templos
Los Templos terranistas son estructuras antiguas, casi siempre al aire libre, pero protegidas de las inclemencias del clima por su estable construcción y la aplicación de poderosas fuerzas elementales. Los principales lugares de culto suelen encontrarse lejos de los grandes centros urbanos (favoreciendo siempre que sea posible extensos bosques y selvas), aunque en casi cualquier comunidad suficientemente grande es posible encontrar pequeñas capillas abiertas u oratorios consagrados a Terranus, ubicados en parques, granjas y terrazas públicas.
Cada templo es atendido por un círculo druídico originario de la región, y mantenido por una cofradía de Artesanos, y ambos grupos son custodiados por una orden de Templarios. Si bien estos recintos sagrados siempre están abiertos a cualquiera que deseé visitarlos para soltar una plegaria, inevitablemente se espera que se respeten las Reglas del Templo y los Principios Terranos como prioridad ante todas las cosas.
Dogmas
-
El Balance no se mide en instantes.
El orden natural siempre tiende al Balance en todas las cosas, y cuando algo o alguien se inclina hacia un extremo, el sistema entero termina por deteriorarse con rapidez. Complejas cadenas de consecuncias duraderas afectan la progresión de los acontecimientos, hasta que finalmente el equilibrio es restaurado tras largos periodos de inestabilidad.
Todo en esta vida tiene un precio y un beneficio. Dificultades y conveniencias. La persona sabia aprende a ver las cosas desde una perspectiva más amplia, y no se limita a los detalles obvios. El Equilibrio viene con los patrones, no con las excepciones.
Es tarea de todos los mortales ayudar a que este balance se mantenga, y se recupere lo más pronto posible cuando haya sido alterado. Y no ha cosa más imperdonable que intencionalmente romper el Balance de un sistema externo o interno. Sobre todo cuando el disruptor no pertenece al mismo, y a largo plazo los acontecimientos no traerán estabilidad a todos los involucrados.
-
La Fuerza es la manifestación de la vida.
La enfermedad, la muerte y el sufrimiento son parte misma de la Vida. Por tanto, deben ser aceptados con devoción y entendidos en su contexto.
Los que sobreviven son los que demuestran la Fuerza de sobreponerse a la adversidad, aprovechar los recursos de la naturaleza respetuosamente y aceptar aquello que no está en sus manos. Para los mortales, tal fortaleza viene de la mano con su responsabilidad para con su ambiente y todos los seres que habitan en él.
La fuerza de cada mortal debe ponerse a disposición del Labrador del Mundo, pues él lo ha visto todo desde el principio y conoce mejor que cualquiera el verdadero Orden de la Naturaleza.
No se debe menospreciar la Fuerza de aquellos que conocen su lugar en los ciclos vitales, pero tampoco se debe abusar del poder que se ostente sobre otros.
-
Sin Disciplina no hay crecimiento.
Así como el Mundo no fue creado de la noche a la mañana, los grandes logros de los mortales requieren constancia, auto-control y respeto de los ciclos y procesos naturales. Lo que fácil viene, fácil se va.
La Disciplina es el puente entre las metas y el logro. No hay atajos cuando se quiere un resultado duradero y real. Se debe trabajar con ahinco y aún en contra de las adversidades y los inconvenientes. La excelencia sólo se obtiene con esfuerzo, perseverancia y hábitos.
La pereza y la mediocridad son el camino al fracaso y la corrupción, y todo ser que aspire a ser mejor necesita encarar sus propios miedos, límites y vicios. El esfuerzo se recompensa con satisfacción, la desidia se castiga con estancamiento.
-
El Orden es la base del progreso.
En esta vida todo se basa en ciclos. Periódicos, constantes, inevitables, hermosamente balanceados. Los ríos fluyen, los árboles crecen, el sol sale por el horizonte durante cada amanecer. Todo ser vivo en la Naturaleza nace, crece, se repoduce y muere. Todo objeto inanimado poco a poco se va erosionando y desgastando.
Para que una civilización crezca, necesita entender y apegarse a estos ciclos. Intentar romperlos es ir en contra de las Leyes que gobiernan el Mundo Natural.
Aquellos que respetan el Orden son bendecidos por el Padre Tierra, quien les asegura una vida larga y estable, sin sorpresas indeseadas ni excesos que lleven a la locura.
Es un gran pecado buscar intencionalmente quebrantar la estructura natural de las cosas con acciones aleatorias y reacciones impredescibles.
-
La Templanza es la limpieza del alma.
Como cualquier ser vivo, todos los mortales se ven atados a sus propios instintos y necesidades. Sin embargo, la Trascendencia sólo es alcanzada por aquellos que dominan la moderación y el equilibrio entre sus propios deseos y el beneficio de su comunidad.
La Templanza representa la capacidad de cada individuo de imponer su propia voluntad y auto-control, para no dejarse llevar por impulsos momentáneos y satisfacciones pasajeras.
La mayor sabiduría pertenece a aquellos que se saben dominar a si mismos, sin importar las presiones internas o externas, y que saben ver más allá de sus apetitos y caprichos.
No se puede perdonar, por tanto, a aquellos que se dejan llevar y se justifican por aquello que los complacerá momentáneamente, pero a costa del bienestar de su ambiente y sus semejantes.
Red de Rol
via La Torre del Profeta
August 13, 2026 at 08:18PM