sábado, 4 de julio de 2026

Cosas para leer: Space Scouts de Matt Kindt y David Rubin

Cosas para leer: Space Scouts de Matt Kindt y David Rubin

Tras casi cien años de historias de superhéroes (si utilizamos el origen de Superman como pistoletazo de salida) se han creado una serie de iconos y recursos narrativos que han demostrado una resistencia y unas posibilidades narrativas más allá de sus límites habituales. Mi última reseña de cómic aquí hablaba de la maravillosa Copra, y como utilizaba los elementos clásicos de las historias del Escuadrón Suicida para contar otras cosas, y en el caso de Space Scouts el referente claro es la Legión de Superhéroes. Matt Kindt y David Rubín ya han trabajado juntos en Ether y en Space Detective (allí con la participación también de Jeff Lemire). Este último, con su adopción del estilo kirbyesco y de sus relatos de los Nuevos Dioses, es quizás el antecedente más directo de este Space Scouts. 

La Legión grupo de personajes con poco predicamento general en España y que, tras su época más popular en plena Edad de Plata, han pasado por diversos reinicios, reimaginaciones y rediseños, que en ningún caso han logrado alcanzar la significación de sus miembros e historias originales. Aunque leídas con el tiempo la mayoría de estas historias resultan excesivamente inocentes, o demasiado tendentes a resolver las situaciones con fórmulas repetitivas, sus personajes siguen teniendo un encanto propio y una capacidad icónica de recordar una época determinada. Esto es tanto su fortaleza como también gran parte de su debilidad, cuando el problema es como hacer un cómic de la Legión que aprovecha las fortalezas del concepto original pero sea también pertinente en el presente. Aquí, Kindt y Rubín cogen elementos clásicos de esas historias (el concepto general del grupo de héroes juveniles espaciales,  las pruebas para los nuevos miembros, algunos detalles de sus miembros originales...) para combinarlos con una crítica social y política plenamente contemporánea.

La narración sigue a Ember, una joven de un planeta apartado y pobre, que es seleccionada para participar en las pruebas para unirse a los Space Scouts del título: el grupo de héroes más importante de este universo. Este concurso, que adquiere rasgos de los modernos reality shows y la cultura de la celebridad, provoca en ella una mezcla de duda, desconfianza y esperanza. Allí conoce a un buen puñado de otros personajes, cada uno procedente de un planeta distinto y que cuenta con sus propias capacidades únicas, que aspiran al mismo sueño que ella. Sin embargo, descubrirá que la imagen pública de los Scouts oculta oscuros secretos del gobierno galáctico, en un giro que en parte recuerda a la clásica El juego de Ender (otra de las referencias que sin duda sobrevuela el cómic).

El guion de Kindt utiliza el tema de la violencia que vemos, y la violencia que se nos oculta, y las atrocidades con las que la sociedad está dispuesta a vivir (siempre que se nos presenten de la forma adecuada) de una forma que claramente señala al momento contemporáneo, en que los horrores que antes se nos ocultaban ahora están a un clic de distancia, pero que, aún así, el grueso de la sociedad parece dispuesto a ignorar, mientras el flujo de entretenimiento continúe llegando regularmente a nuestras pantallas. En cierta forma, y quizás solo sea una coincidencia temporal, este giro de guion parece el complemento (o negación), perfecto del optimismo (o ingenuidad) de El día de la revelación de Spielberg. 

El dibujo de Rubín, siempre un valor principal, continúa combinando elementos clásicos con un estilo fuertemente personal. Algunos de los personajes parecen salidos directamente de las páginas de la Legión (a lo que colaboran las fichas incluidas en las últimas páginas del tomo), con la inocencia de elementos de la edad de plata, pero pasados por un giro moderno en que se convierten en más que una copia. Como siempre con el trabajo de Rubín (y Xulia Pisón en la separación), el color juega un papel fundamental para la definición de espacios y formas. El pobre planeta Venatu, la lustrosa ciudad en el centro del universo o las cruentas escenas de la guerra interminable en el espacio viven en distintos espacios cromáticos y narrativos. 

Quizás además de la referencia general a la situación del mundo contemporáneo, el cómic tanto visual como literariamente puede leerse como una lectura sobre la misma dinámica histórica del cómic comercial. Quizás estoy leyendo demasiado en la similitud de cierto personaje con una famosa estrella de la historia del cómic, pero en cierta forma la historia de una joven venida de un lugar oscuro y la competencia despiadada para conseguir un puesto bajo el sol (que se desvela como una carrera de popularidad trucada) puede leerse así. Si los Space Scouts son el éxito masivo, los títulos comerciales que crean una sensación de espectáculo y seguridad, ¿el equipo alternativo capitaneado por Ember es una imagen de los autores independientes que hacen "el trabajo sucio" lejos del estrellato?. 

En el terreno argumental no termina de convencerme el final de la historia, que quizás intentando ofrecer algo de esperanza al final de una historia que parece carecer de ella, resulta quizás demasiado conservador. Quizás sea solo la semilla para una futura segunda parte, en que la esperanza de cambio desde dentro pueda manifestarse en un cambio real, pero quizás (recordando, de nuevo, la obra de Mark Fisher) la inevitabilidad aparente del capitalismo, nos impide de nuevo ver una alternativa que pueda resultar narrativamente creíble.


Puntuación: 9/10





Red de Rol

via Aventuras Extraordinarias

July 4, 2026 at 07:02AM