jueves, 9 de abril de 2026

Huyendo de Cad Bane

Huyendo de Cad Bane

Hubo un par de bombas de humo que rodaron por el suelo y explotaron cerca de nosotros. Tanto Madak como yo estábamos tan aturdidos por la situación  que no fuimos capaces se sacar nuestros blásters a pasear antes de que Bane comenzase a disparar. Nos ocultamos de la mejor manera que pudimos tras unas cajas, sólo para ver, para nuestra consternación, que de ellas asomaban explosivos plásticos que muy probablemente eran los culpables del estado de la bahía de embarque en la que nos hallábamos.

Intercambié gestos y miradas con Madak, pero sus ojos de Duro no ayudaban mucho,  pues su ausencia de expresión no acompañaban para la situación. Vacilé durante un momento sobre cómo actuar, ya que a fin de cuentas yo no era la recompensa que quería cobrar Bane.  Incluso él, con esa voz tan peculiar, vino a ofrecerme salir airoso de aquel sitio si no me entrometía entre él y Madak.

Pasaron unos segundos en los que tal vez no sopesé debidamente que ayudar a Madak me traería problemas con Bane que irían más allá de una recompensa,  mucho más allá, a una inquina personal. Pensé "¡Qué demonios!" Y cubrí a Madak para que llegara hasta un lugar, esta vez sí,  ausente de explosivos. 

Bane contestó con una nueva ráfaga de disparos que yo aproveché para escabullirme por un pasillo lateral. Por suerte, parecía que Bane trabajaba sólo  y pude alejarme de la bahía de embarque.  Tal vez no era la mejor de las decisiones,  pues Bane podría haber acabado con Madak, y llevarse mi nave dejándome varado en aquel lugar, pero la suerte, o la pericia de Madak para resistir, me acompañó.

Escuchaba disparos a lo lejos, golpes y carreras por pasillos que provocaban que el ruido se magnificase con el eco. De una u otra forma los pasillos que recorría en busca de rodear a Bane y ayudar a Madak confluyeron en una sala a oscuras que en otro momento debió ser un panel de control de esclusas de aire. De repente, vi un fogonazo que sólo tiempo más tarde supe que eran unos propulsores que Bane tenía en los pies. Aquella ventaja de altura no fue decisiva, y hasta nos vino bien.

Bane perdió el control de uno de los repulsores al golpearse con unos cables que colgaban de una trampilla. Eso les hizo perder el equilibrio y caer de espaldas a una de las escotilllas de salida al exterior. Sin dudarlo, probé suerte y accioné el botón de cierre de la esclusa. Mi sorpresa vino cuando Madak apretó el botón de expulsión de la esclusa. Por suerte para Bane no funcionó. 

No perdí tiempo en decirle a Madak que huyéramos dd allí.  Estaba claro que nuestra misión había terminado, y que ya lidiaríamos con los clanes a nuestro regreso. Minutos más tarde, abandonamos aquel lugar en nuestra nave.





Red de Rol

via CAVERNA DE ROL

April 9, 2026 at 02:21AM