Pues mira, va la tercera entrada consecutiva que incluye un «X años» en el título. Qué cosas.
Hace ya 5 añazos me apunté al Kickstarter de Pixels, unos dados físicos con LEDs y electrónica en su interior que envían los resultados por bluetooth a cualquier dispositivo. Me pareció un concepto intrigante eso de fusionar lo físico y lo digital, así que me metí. Pedí dos d20 y dos d6.
El creador, Jean Simonet, pedía 200.000 dólares y la campaña acabó recaudando 3,5 millones de casi 25.000 mecenas que nos metimos. La fecha estimada de entrega era «marzo de 2022».
Pues bien, el jueves pasado llegó el paquete con las cuatro cajitas. Y… ahí siguen, en mi bandeja de dados.
Sin abrir.
Y no es que no les tenga ganas. Es que hace casi CINCO AÑOS del pedido y ya ni me acuerdo de todo lo que hacen. Y como supongo que habrá que instalar cosas en un orden concreto para no liarla desde el principio… pues, ahora mismo, perezón.
Así que antes de abrirlos prefiero hacer un poco de memoria. Y, mira por dónde, es una excusa perfecta para poner una entrada por aquí.
2021, aquellos tiempos felices
En marzo de 2021 se cumplía un año del inicio del confinamiento del que íbamos a salir mejores como sociedad. Biden acababa de suceder a Trump en su primer mandato, un euro equivalía a 1,20 dólares y, aparte de un amago de Rusia agrupando tropas en la frontera con Ucrania, todo auguraba que las cosas a nivel internacional iban para mejor.
Vamos, un contexto muy bueno para meterse en un Kickstarter tan pintón para un fetichista de los dados como yo: Pixels, the electronic dice.
Y es que no sé a vosotros, pero los dados virtuales para jugar en las plataformas de rol online nunca me han terminado de gustar. No sólo porque se pierde el componente físico en sí (que también), sino porque siempre me queda la sospecha: ¿no habrá algún «truqui» en la programación que los haga sacar malas tiradas en ciertos momentos? Lo sé, lo sé, esto es muy de «conspiranoico porque sí», pero bueno, nunca puedo evitar que me ronde este pensamiento.
Pues bien, los Pixels eran una propuesta muy guay para ser un puente entre el mundo real y el virtual: haces una tirada con ellos en real y el resultado se transmite a donde quieras: tu gestor de partidas, tu app, tu web…

Mmmmm… pues mira, se me acaba de ocurrir una tontería con esto. Luego la desarrollo.
Ya en el propio Kickstarter eran unos dados caretes. Un solo dado costaba 35$ de 2021, y un set con los siete dados canónicos, 200$. Y a eso había que añadir 15$ con los gastos a cualquier parte del mundo.
Lo del set completo lo descarté inmediatamente. Después de todo ¿cuántas veces iba a sacarle partido a un d4 o a un d8? Pero oye, a un d20 o a un d6 fijo que sí. Así que me metí en el Kickstarter para obtener los 2d20 y 2d6 que comentaba al principio
¿Debería haber pillado también 2d10? Pues seguramente. Pero si 125 euros en frikismo ya era un pastizal ahora, de aquella ya me parecía un poco despropósito
El Kickstarter terminó el 8 de abril con un éxito impresionante. Jean Simonet pedía 200.000$ y acabó con 3 millones y medio de dólares en sus manos. Y la fecha estimada de entrega era Marzo de 2022
Y desde entonces…
Las 84 actualizaciones del Kickstarter a día de hoy son un auténtico tesoro para cualquier historiador que quiera estudiar esta época. Un testamento de cómo han impactado todas las movidas internacionales en un pequeño proyecto que se apoyaba en China para la producción física.
Porque, desde luego, hay que reconocerle a Simonet el que se haya desvivido para actualizar, si no mensualmente, sí cada poco que podía. Y gracias a ello nos hemos ido enterando de que no ha habido crisis de estos últimos años que no se haya comido: la escasez de microchips post-pandemia, la crisis de los contenedores y los fletes y, por supuesto, la guerra comercial de los aranceles entre EE.UU. y China.
Pero no sólo eso, claro. Ha tenido tal cantidad de problemas durante el propio proceso de producción en China que ha sido una verdadera odisea: desde defectos estéticos o problemas de burbujas en el material, pasando por fallos en la alineación de los LED, el rediseño de los microchips del interior y el de los estuches de carga, o fallos en la fabricación de alrededor de 15.000 dados. Ahí es nada.
Entre tanto, veía cómo empezaban a aparecer dados enchufables en las tiendas online y en Amazon a un precio muy inferior, claro. Y yo pensaba «claro, las factorías chinas con las que trabajaba este hombre, ya le han copiado el diseño y están vendiéndolo antes que él, y encima mucho más barato. Pobre.»
Y sin embargo, después de todo, al final llegaron estas 4 cajitas. Un verdadero milagro.

Peeeero…
De momento ahí siguen las cuatro, mirándome acusadoras, cerradas como salieron de China.
Aunque es verdad que, después de este repaso a su historia, ahora me da un poco de pena tenerlos así, después de la odisea que ha sido. Sería una lástima que acaben simplemente en un cajón o en una vitrina.
Peeeero… ¿funcionarán bien? ¿Cuánto durará la batería? ¿Conectará bien el bluetooth? ¿Hay condicionantes técnicos o actualizaciones que tengo que hacerles antes de utilizarlos?
Preguntas para las que tendré que investigar un poco antes de que me decida a abrirlos. Fijo que ya ha hay vídeos y posts de mecenas sobre los Pixels, explicándolo todo… y entonces, cuando lo tenga todo claro, los abriré.
Que igual es esta tarde… o tiene pinta de que no, que empieza a pasarse la hora de la merienda.
P.D.: Por cierto, la tontería de antes: ¿Y lo que molaría tener un espacio en la portada del blog donde se recojan las tiradas de mis Pixels?
Red de Rol
via Padre, marido y friki
March 28, 2026 at 11:50AM