Hola amig@s de albinusrol, hoy continuamos nuestra serie de entradas dedicadas a la aventura WATERDEEP: El Golpe de los Dragones para juego de rol DUNGEONS AND DRAGONS 5 Edición, que he podido disfrutar en línea, junto a mis compañeros de Albinusrol: Dani "Danpe", Diego "Dartica", Fede "Scarver" y DaniX. Me gustaría compartir con tod@s vosotr@s el resumen de las sesiones de esta campaña.
Dungeons & Dragons es uno de los juegos de rol más icónicos y populares a nivel mundial, en el que los jugadores interpretan personajes heroicos que exploran mundos fantásticos llenos de monstruos, tesoros y aventuras épicas. Utiliza un sistema de juego basado en el lanzamiento de dados de 20 caras (d20), combinado con modificadores que representan las habilidades y atributos de los personajes, determinando así el éxito o fracaso de las acciones de los personajes.
La aventura comienza con una sencilla tarea que pronto se convierte en algo mucho más complicado y peligroso, poniendo a los personajes en el centro de una lucha de poder entre algunas de las organizaciones más influyentes y peligrosas de Waterdeep. La trama permite explorar a fondo la ciudad, descubrir sus secretos y conocer a personajes carismáticos y complejos que pueden convertirse tanto en aliados valiosos como en peligrosos enemigos.
Los chicos de Albinusrol se enorgullecen de presentaros la campaña:
JUEGO DE ROL
DUNGEONS & DRAGONS
AVENTURA
Waterdeep: El Golpe de los Dragones
DIRIGIDA POR:
Julio "Albinus"
PROTAGONIZADA POR:
Flint "Rompecráneos"
DaniX
Grigor
Fede "Scarver"
Aodh
Dani "Danpe"
Sir Percival de Margaster
Diego "Dartica"
Si queréis más información sobre el juego, no dudéis en pasaros por la página de DUNGEONS & DRAGONS de Wizard of the Coast, que ha sido la editorial encargada de traducirlo al castellano.
Resumen de la sesión 1: La herrería de Borin
En las últimas semanas, aunque encontró un rincón seco en un altillo de un almacén abandonado del Distrito Sur, apenas descansó. El sueño no llegaba a vencerle. Las noches bullían desde que se declaró la guerra entre los Zhentarim y el gremio del Ojo, dueños de las calles en cuanto caía la oscuridad.
Dos días atrás encontró una octavilla en el Distrito de los Muelles. Aún seguían buscando a los Zorros Grises, su antiguo grupo. Sospechaba de los Rajabolsas, muy activos en ese barrio. Contactos fiables le aseguraron que habían atacado a elfos indefensos en los últimos meses. El pícaro apartó esas sombras de su mente, cuando los golpes del yunque lo devolvieron al presente.
Dentro, el calor de la fragua se pegaba a la piel. Flint y Aodh daban la última forma a unas herraduras. Diesa, la madre del enano, encajaba herrajes en una caja de serrín para cerrar un pedido.
Junto a la puerta se amontonaban otros encargos: una daga bruñida, una olla enorme ya reparada y varios cuencos de metal. La enana miraba a sus aprendices con orgullo, porque les había enseñado el oficio durante años.
—Chicos, id terminando. El pedido debe quedar listo para mañana —ordenó la enana, alzando la voz sobre los martillazos.
Se abrió la puerta que unía casa y taller, y asomó Borin, el dueño.
—Diesa, vamos con retraso. Debo entregar hoy mismo el encargo de los Margaster.
—Estamos rematando otros pedidos —señaló Aodh—. Las herraduras que necesita están en esas cajas.
Borin vestía una casaca noble, algo anticuada. Un regalo de Lucio Margaster por los servicios de los últimos meses. Ajustó un pañuelo de tela basta en el bolsillo y sacó pecho. Los herreros sonrieron al verlo enderezarse para cargar una caja de herraduras. Se dobló por el peso, pero disimuló bien. Diesa alzó la otra sin esfuerzo y lo acompañó hasta la puerta.
Entonces apareció su mujer, Rose, con una bandeja de galletas y una jarra de agua fría. Venía a recoger los platos de la comida que había preparado para los herreros.
Dejó la bandeja sobre la mesa grande y se ofreció a traer la tarta que había horneado aquella tarde. Aodh y Flint agradecieron las galletas y el agua, pero rechazaron la tarta con educación. Antes de salir, Rose les recordó que tocaran la campana si necesitaban algo.
El elfo y el enano dejaron los martillos y sumergieron las piezas en el cubo a fin de enfriarlas. Luego se prepararon para salir. Aquella noche habían quedado en la famosa posada El Portal Bostezante, en el Distrito del Castillo.
Agazapado en el callejón, Grigor vio detenerse un carruaje lujoso ante la herrería. «Pronto se marchará mi tío», pensó. La ventana del primer piso se abrió y Rose colocó una maceta roja. Sonrió, pero aguardó a que los hermanos Margaster bajaran del carruaje y su tío subiera tras despedirse de los nobles con reverencias exageradas. El vehículo arrancó hacia el Distrito Norte.
En la puerta, su tía Rose recibía a las visitas. El pícaro reconoció a Percival por el abrigo largo y los anteojos. A su lado iba su hermana Elisabeth, deslumbrante con un vestido canela. Al acercarse, a Rose se le iluminaron los ojos. Se abrazaron unos instantes y ella los invitó a entrar.
Grigor saludó a Aodh y a Flint mientras su tía acomodaba a los nobles en unas sillas mullidas. Llamaron de nuevo y apareció un enano fornido: Rorik Martilloestrella, amigo de la familia y diestro guerrero que entrenaba a Flint en el uso de las armas.
Elisabeth recordó que aquella noche El Portal Bostezante estaría a rebosar. Un nuevo grupo de aventureros bajaría por el pozo hacia Bajomontaña. Habría apuestas y, con toda seguridad, aparecerían rostros conocidos de Waterdeep.
Percival sacó el plano del diseño de su arma y evaluó un tubo de metal hallado en la caja con su nombre. Mientras tanto, Diesa recordó que en unos días se celebraría la carrera de la Fiesta de la Cosecha, con premios en metálico para los ganadores. Elisabeth añadió que participaría en la comisión encargada de entregar dorsales y de la degustación de productos de los campos cercanos. Por último, Rorik dijo que era una buena ocasión para que Flint demostrase los progresos de los meses de entrenamiento.
Antes de irse, Grigor enseñó el folleto a sus amigos. Rorik lo hojeó y sentenció que la recompensa ofrecida por los Rajabolsas en el Distrito de la Explanada para delatar a los Zorros Grises olía a trampa. Era evidente que buscaban liquidar a la banda que robaba a los ricos para repartir entre los más necesitados. Añadió que, en la Explanada, la guardia vigila desde lo alto de la muralla y no entra en sus callejuelas por hallarse fuera de la ciudad. Aconsejó al pícaro evitar aquel barrio sin ley.
Se despidieron de Rose y de Diesa en la puerta de la herrería y pusieron rumbo al Distrito del Castillo. Subieron por una avenida que dejaba atrás los edificios de los artesanos, compuestos por el taller a pie de calle y la vivienda en el piso superior.
Llegaron a una plazoleta donde, en los días de mercado, se alineaban los puestos con permiso en regla. Bajaron por otra arteria que desembocaba en un pórtico adoquinado, entrada del Distrito del Castillo. Allí se cruzaron con seis vigilantes, ataviados con los tres colores de la Ciudad de los Esplendores: verde, amarillo y blanco. Eran cuatro humanos, un semielfo y un mediano. Todos portaban porras, bastones y un silbato metálico al cuello para llamar refuerzos.
Pasaron junto al templo de Tymora, que Grigor visitaba a veces, y pronto oyeron el bullicio de un edificio de piedra y tejas negras. Un enorme letrero lo dejaba claro: El Portal Bostezante.
Red de Rol
via albinusrol
February 9, 2026 at 07:23AM











