Las paredes de este Puesto Avanzado Enano son de un color marrón negruzco, los pasillos estrechos, y la pirosmalita y la almandina brillan en la oscuridad, al paso de las antorchas. En los casi seiscientos años de actividad minera enana, no se tiene constancia de la existencia de cartografía completa y precisa de este territorio de extravagantes dolinas, trincheras y abismos abiertos a las frías aguas subterráneas, pues lógicamente, los enanos no encontraron ninguna necesidad de explicar la estratégica complejidad de sus antiguas galerías.
No obstante, existen en la zona, algunos puntos de referencia que son, más o menos conocidos por todos los valientes expedicionarios que osan atravesar sus dominios.
Cuentan que cuando viejas las bombas para achicar agua se apagaron, las corrientes de los arrollos cercanos inundaron este nivel. El Puesto Avanzado fue dragado por completo por los hombres del Barón hará unos,veinte años atrás; sin embargo, no encontraron ni rastro de oro en el fondo del canal, y la idea de explotar la zona se abandonó tan pronto como se confirmó su peligrosidad: Los maderos que hacían las veces de puentes y barandillas entre las diferentes alturas del nivel se habían podrido o fosilizado, y el acceso desde el exterior requiere retorcerse como un gusano, ahora que el hueco del ascensor no resulta practicable.
Por alguna razón desconocida, sulfurosos vapores han comenzado a emanar de las profundidades del quebradizo entramado de túneles más alejados de la superficie. Algunos rumores afirman que los trasgos han conseguido hacerse con el control de los corredores inferiores del Puesto Avanzado, forjando en sus negras aguas, una terrible maquinación de metal.
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