lunes, 8 de mayo de 2017

Akagami no Shirayuki-hime

Akagami no Shirayuki-hime

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Seguimos con estas entradas cortas (no llegan a reseña, ¿recomendación, tal vez?) que me han permitido recuperar esa entrada de los lunes dedicada al anime que, en los nueve años de blog que llevo, nunca he conseguido que tenga una frecuencia decente. Para esta semana cambiamos el tercio y proponemos una serie romántica y ligera, sin grandes dramas, agradable y fácil de ver. Sin ser rompedora ni particularmente original, es un producto bien acabado, que cuenta bien unas historias sencillas y sabe aprovechar sus puntos fuertes y esconder sus flaquezas. La serie llegó en dos temporadas de 12 episodios en 205, de la mano del estudio Bones (Wolf’s Rain, Fullmetal Alchemist) y bajo la dirección del veterano Mashiro Ando (la simpática Hanasaku Iroha, que tengo que comentar un día de éstos), adaptando el manga de Sorata Akiduki.


De izquierda a derecha, Mitsuhide, Kiki, Zen y Shirayuki

En un mundo medieval-renacentista, con castillos de cuento de hadas, Shirayuki (Saori Hayami, Emi Igawa, la pianista morena de Shigatsu wa Kimi no Uso) es una hermosa joven pelirroja que debe exiliarse de su reino cuando el mujeriego y caprichoso príncipe Raji Shenazard (un siempre efectivo Jun Fukuyama, con esos cambios de registro marca de la casa) decide convertirla en su amante por las buenas o por las malas. Rescatada otro príncipe (debía haber una convención) Zen (Ryota Ohsaka, el amigo ligón de Shigatsu wa Kimi no Uso), termina en su reino luchando por labrarse una carrera profesional (porque en los cuentos de hoy día no basta con ser rescatada por el príncipe azul para ser felices y comer perdices) y termina encandilando a todos con su hermosa sonrisa, su carácter dulce y su terquedad más allá de toda mesura.

Con esto, vamos llenando capítulos: el día a día, exámenes, secuestros, política aplicada, momentos acaramelados… En el fondo, lo podemos ver como una serie de harén donde el centro es ella y son los chicos los que compiten por su amor, aliñado con personajes secundarios más que notables (como sus guardaespaldas Mitsuhide, Kiki y Obi) y con seiyuus de primer nivel. Como digo, una serie ligera, optimista, no demasiado pastelosa, para ver sin necesidad de pensar mucho y, quizás, sacar alguna idea de aventura.

La versión que he seguido ha sido la de Yoru no Kousen.





Red de Rol

via Cuberterías de Albacete, I&E http://cda-ie.es

May 7, 2017 at 06:33PM